Alternativas para el control de nematodos: calor, enmiendas orgánicas y extractos botánicos

Javier Nácher Ibáñez
Ingeniero Agrónomo. SEIPASA

  • La biofumigación causa efecto nematicida por liberación de compuestos tóxicos
  • Los extractos botánicos, a base de cempasúchil, presentan capacidad nematicida

Hoy en día no se considera que exista ningún método de control capaz de reducir las densidades de población de nematodos en torno al 90% de forma consistente y prolongada en el tiempo.

Ante el reto de solucionar las enfermedades causadas por nematodos, es indispensable establecer una estrategia integral, capaz de reducir el inóculo primario o la tasa de multiplicación de las poblaciones.

Como paso previo a la implementación de cualquier método o estrategia de control debe efectuarse un correcto diagnóstico. Dada la manifestación de síntomas no-característicos es necesario recurrir a analíticas que permitan establecer de qué especie se trata, su densidad en el suelo (o raíces) y su distribución.

En este artículo se abordará el uso de técnicas físicas —el calor, por ejemplo—, agronómicas —cultivos trampa y enmiendas orgánicas— y biológicas: extractos botánicos.

Técnicas físicas

Estas técnicas consisten en el empleo, fundamentalmente, de calor. El incremento de temperatura puede lograrse mediante el vapor de agua, el tratamiento térmico del material vegetal o la solarización. Estos tienen como objetivo superar el umbral térmico superior a partir del cual el organismo sufre daños internos que causan su muerte (Lagüe et ál., 2001).

Tratamiento térmico

La eficiencia de un tratamiento térmico de control, dirigido a una población de nematodos, puede evaluarse mediante dos parámetros:

  1. La cantidad de calor transferido entre el equipo de control térmico y la población de nematodos.
  2. La duración de la exposición de la población de nematodos al tratamiento térmico de control.

Diversos estudios muestran cómo tratamientos térmicos con aumentos de la temperatura interna del organismo de 50 a 100 ºC, al menos durante 0.1 segundo, provocan la ruptura de las paredes celulares o la coagulación de las proteínas celulares.

El artículo completo está disponible en el número 10, páginas 6-8, de su revista Agroexcelencia.

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