Un estudio del Instituto de Biociencias de la Universidad Autónoma de Chiapas, realizado en Tapachula, evaluó el control biológico de Fusarium oxysporum en plantas de tomate o jitomate. Esta enfermedad fúngica causa amarillamiento, marchitez y pérdidas totales cuando es severa.
Los investigadores aplicaron cada siete días, durante 15 semanas, dos microorganismos benéficos: la bacteria Bacillus subtilis (cepa ANT01) y el hongo Trichoderma asperellum (cepa Jc01), solos o combinados, directamente al suelo en la zona de goteo.

Reducen incidencia de Fusarium en tomate
Los resultados fueron contundentes: las plantas tratadas solo con Bacillus subtilis ANT01 presentaron 60 % menos incidencia de la enfermedad en comparación con las plantas no tratadas. Además, produjeron un promedio de 48 frutos por planta, mientras que el grupo sin control apenas alcanzó 8 frutos.
En cambio, Trichoderma asperellum solo redujo la enfermedad en 16 % y produjo 18 frutos por planta. La combinación de ambos microorganismos logró una reducción del 28 % y 27 frutos por planta, mostrando un desempeño intermedio.
Los investigadores explican que Bacillus subtilis ANT01 probablemente coloniza de manera eficiente la raíz del tomate, compite por nutrientes o genera sustancias que inhiben al hongo, además de estimular las defensas naturales de la planta.
Opción biorracional contra Fusarium
Para los productores de tomate que buscan alternativas más biorracionales a los fungicidas convencionales, este estudio demuestra que el uso semanal de Bacillus subtilis es una opción prometedora: reduce la fusariosis y eleva notablemente la producción de frutos.
Aunque se requieren más estudios, señalan los especialistas, los resultados ofrecen una herramienta práctica para el manejo de esta enfermedad en campo.
