Investigadores del Tecnológico Nacional de México en Los Reyes, Michoacán, han demostrado que es posible producir pimiento bell pepper con altos rendimientos utilizando únicamente biofermentos de residuos agroindustriales.
El estudio, publicado en la revista Terra Latinoamericana, evaluó un sustrato formulado con estiércol bovino, fibra de coco, cascarilla de arroz, cachaza de caña, harina de pescado y borra o residuos de la preparación del café en bebida.

Alternativa a la fertilización convencional
El biofermento Bio.3, compuesto por 45 % de estiércol bovino del volumen total, borra de café con 15 %, melaza de caña con 8 % del total y cascarilla de arroz en 17 % logró plantas de 79 centímetros de altura y frutos con un peso promedio de 203 gramos, cifras estadísticamente iguales a las obtenidas con la solución Steiner de fertilización convencional.
El sustrato orgánico desarrollado por los especialistas mostró propiedades físicas sobresalientes, con una porosidad total del 88 % y una capacidad de retención de agua del 64 %, valores que garantizan un excelente desarrollo radicular. Además, su capacidad de intercambio catiónico de 49.14 miliequivalentes (mEq) por cada 100 gramos asegura una retención eficiente de nutrientes esenciales para las plantas.
Menor dependencia de insumos químicos
Lo más interesante para los productores es que el sistema orgánico evaluado reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, promueve la economía circular al aprovechar residuos agroindustriales locales y mantiene una productividad comercialmente viable. Los biofermentos cumplieron con todos los estándares microbiológicos, libres de patógenos como Salmonella y Escherichia coli, lo que garantiza la seguridad sanitaria del sistema.
El rendimiento total alcanzó aproximadamente 2 kilogramos por planta, un resultado que posiciona a esta alternativa orgánica como una opción real para los agricultores que buscan reducir costos y adoptar prácticas más sustentables sin sacrificar la calidad ni la productividad.
Los investigadores señalan que se requieren estudios adicionales para optimizar las formulaciones y evaluar su comportamiento en diferentes condiciones, pero los hallazgos actuales ya ofrecen una base sólida para estudiar su implementación.
Fuente: Terra Latinoamericana
