Especialistas de la Universidad Autónoma de Chiapas demostraron que una bacteria beneficia al tomate o jitomate.
El equipo aplicó Bacillus subtilis ANT01 y Trichoderma asperellum Jc01 en plantas de tomate. El objetivo fue controlar la fusariosis, enfermedad causada por el hongo Fusarium oxysporum. Esta infección marchita las plantas y reduce los frutos.

Reducen incidencia de la enfermedad
Las plantas tratadas con Bacillus subtilis mostraron 60 % menos incidencia de la enfermedad que las no tratadas. En cambio, el hongo Trichoderma solo redujo la enfermedad en 16 %. La combinación de ambos microorganismos alcanzó una reducción del 28 %.
La bacteria no solo combatió el hongo, también mejoró la producción. Las plantas tratadas con B. subtilis produjeron un promedio de 70 flores por planta y 47.9 frutos. El grupo sin tratamiento apenas alcanzó 30 flores y 7.6 frutos por planta.
Los investigadores aplicaron los microorganismos semanalmente en la zona de goteo durante 15 semanas. El ensayo se realizó en campo abierto en el municipio de Tapachula, Chiapas, México, bajo condiciones de humedad y temperatura típicas de la región.
Potencial de biocontrol
El estudio sugiere que Bacillus subtilis ANT01 tiene un alto potencial como agente de biocontrol. Los autores señalan que la bacteria probablemente coloniza eficientemente la raíz del tomate. También podría inducir resistencia sistémica en la planta o producir sustancias que inhiben al hongo.
Este hallazgo ofrece una alternativa natural al uso de fungicidas químicos. La fusariosis puede acabar con cosechas enteras cuando las infecciones son severas. El control biológico con Bacillus subtilis es una opción real para los productores de tomate en México.
