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Desbalances nutricionales favorecen el ataque de trips y tizón tardío

El estado nutricional de un cultivo influye directamente en su capacidad para resistir el ataque de plagas y enfermedades. Una fertilización desequilibrada puede favorecer el desarrollo de organismos como Thrips parvispinus, mientras que un manejo adecuado de los nutrimentos fortalece las defensas naturales de la planta y mejora su desempeño fisiológico.

Uno de los factores más interesantes es la relación entre nitrógeno (N) y potasio (K). Un exceso de nitrógeno acelera el crecimiento vegetativo, incrementa la concentración de aminoácidos libres y azúcares simples en los tejidos, además de generar un follaje más denso que favorece la humedad alrededor del cultivo. Estas condiciones resultan atractivas para diversas plagas y también propician el desarrollo de enfermedades.

Por el contrario, una deficiencia de potasio limita la síntesis de proteínas complejas, metabolitos de defensa, celulosa y lignina, compuestos que fortalecen las paredes celulares y ayudan a la planta a enfrentar el ataque de organismos nocivos. Asimismo, la falta de nitrógeno provoca la degradación de proteínas en hojas viejas, mientras que un exceso de potasio puede reducir la absorción de calcio y magnesio, lo que también afecta el equilibrio nutricional.

Thrips parvispinus

Fotosíntesis como medida

La actividad fotosintética constituye otro indicador del estado fisiológico del cultivo. Una planta sana transforma rápidamente los azúcares producidos durante la fotosíntesis en proteínas y otros compuestos estructurales. Sin embargo, cuando sufre estrés o presenta deficiencias nutrimentales, estos procesos disminuyen y los azúcares y aminoácidos permanecen libres en los tejidos, convirtiéndose en una fuente de alimento para diversas plagas.

En este sentido, las lecturas de grados Brix en las hojas permiten estimar la concentración de sólidos solubles y ofrecen una referencia del estado general de la planta y de la eficiencia de la fotosíntesis. Valores adecuados suelen reflejar un metabolismo más activo y un cultivo con mejores condiciones para enfrentar factores bióticos.

Desbalances que corregir

Como medida preventiva, Alejandro de la Fuente, asesor independiente, recomienda incorporar silicio de forma periódica.

Cuando la relación nitrato/potasio supera los valores críticos, también recomienda estimular la actividad fotosintética mediante aplicaciones foliares de magnesio, azufre, boro, molibdeno y cobalto, además de ajustar el pH de la solución y regular el aporte de nitrógeno, especialmente durante floración y cuajado, etapa en la que los trips incrementan su alimentación sobre el polen.

En el caso de tizón tardío, enfermedad causada por Phytophthora infestans, entre los principales factores que favorecen la infección destacan el exceso de nitrógeno, la deficiencia de potasio y, en consecuencia, una relación nitrógeno/potasio (N/K) elevada.

También incrementan el riesgo las deficiencias de calcio, boro, manganeso y zinc, nutrimentos que participan en la formación de tejidos y en los mecanismos naturales de defensa de la planta. Mantener un equilibrio nutricional ayuda a fortalecer el cultivo y reducir las condiciones favorables para el establecimiento del patógeno.

Para disminuir el riesgo de infección, el especialista sugiere monitorear de manera constante la relación entre nitrógeno y potasio en la solución nutritiva. Asimismo, propone reducir el aporte de nitrógeno amoniacal al inicio de la floración, etapa en la que un exceso de este nutrimento puede favorecer condiciones propicias para el desarrollo del tizón tardío.

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