Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Estados Unidos no renueva T-MEC

La administración de Estados Unidos, a través del representante comercial Jamieson Greer, propuso no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en los términos actuales.

En su lugar, la apuesta de la Unión Americana son revisiones anuales del pacto, para llegar a probables acuerdos entre partes.

T-MEC

Vigente por otra década

El T-MEC seguirá vigente durante otra década, hasta 2036, aunque existe posibilidad de que cualquiera de los tres países se retire en cada revisión anual.

Sin embargo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó: «Va a seguir funcionando el tratado como está previsto hoy, no habría ninguna modificación. Y el comercio entre México y Estados Unidos primordialmente se hace apegado a ese tratado que seguirá vigente por los próximos 10 años, así está previsto”.

El funcionario federal añadió que el 20 de julio de 2026 las delegaciones de México y Estados Unidos comenzarán la revisión formal del tratado comercial en diversos temas. “No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa que haya incertidumbres y por eso hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre muchos temas con los que hemos venido trabajando desde hace muchos meses”.

Las exigencias de la administración Trump, como que 82 % de los componentes de los vehículos sea fabricado en Norteamérica y, de ese porcentaje, 50 % del valor total de los vehículos sea fabricado en Estados Unidos.

EE.UU. asegura que el tratado no se renovará

En un comunicado, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) afirmó que el pacto con México y Canadá «no se renovará», aunque aseguró que trabajará con ambos socios para corregir las «deficiencias» del texto vigente.

El gobierno estadunidense señaló que mantendrá la cooperación para resolver los déficits comerciales, pero advirtió que el acuerdo permanecerá activo solo hasta que se solucionen esos puntos, o en tanto no se decida su cancelación definitiva.

Aunque estas demandas se enfocan en la industria automotriz, el sector primario no está exento de presiones futuras. Las revisiones anuales podrían incluir modificaciones a los aranceles estacionales o a los cupos de importación, afectando la competitividad de los productores mexicanos.

Hay certidumbre en los mercados

Tras el anuncio del Estados Unidos sobre el T-MEC, en una conferencia de prensa el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, lanzó un mensaje para los mercados y los inversionistas: “la certidumbre no está en juego, sino que es parte del diseño original del tratado”.

Según Ebrard, el mecanismo de revisión anual “no es una sorpresa”, pues “el mercado lo asumió”, sino un incentivo construido para resolver diferencias de manera periódica y evitar estancamientos: «el incentivo es que nos vamos a ver cada año hasta que se resuelva», explicó el secretario.

Para respaldar su postura, el funcionario recordó que apenas existen 14 puntos de controversia en el acuerdo. “El diálogo funciona que ambas naciones (México y Estados Unidos) tenemos la capacidad de destrabar conflictos sin que esto afecte la operación comercial cotidiana”.

Rumbo a la primera revisión

El gran parteaguas para disipar cualquier incertidumbre futura, añadió Ebrard, será la primera revisión formal que inicia a finales de julio de 2026, pues en ella no solo se evaluarán los avances, sino que se definirá la metodología de trabajo para los próximos años.

“Una vez que quede establecido cómo se va a hacer cada año, los inversionistas tendrán un horizonte mucho más claro y predecible. En este sentido, la tendencia actual de la inversión extranjera directa ya contempla estas revisiones, por lo que no se esperan sobresaltos; al contrario, la meta es aprovechar este espacio anual para reducir la dependencia de Asia en sectores estratégicos como la electrónica y el cómputo, vinculados a la expansión de la inteligencia artificial, lo que abriría una oportunidad de crecimiento gigantesca para toda la región”.

Finalmente, Ebrard insistió en que la postura de México es clara y no negociable en lo fundamental: producir más en Norteamérica para comprar entre nosotros y eliminar aranceles, todo ello sin perder de vista que las reglas de origen requieren un reajuste pragmático para ser competitivos frente a Europa o Asia.

Fuente: Reuters, Grupo Animal, Secretaría de Economía