Un estudio del Instituto de Investigación Agrícola de India ha identificado por primera vez al hongo Fusarium falciforme como el agente causal de la marchitez en plantas de chiles picosos.
El hallazgo ocurrió en la región de Valsad, Gujarat, donde un campo de chiles picosos tipo pimiento cayena presentaba síntomas de la enfermedad. Los síntomas incluyen un color amarillento progresivo de las hojas, enrollamiento hacia adentro y un posterior secado y color marrón que las vuelve quebradizas.
En los tallos, la marchitez es acompañada por desecación, el cuello de la raíz presenta un color oscuro y la planta se mantiene con un tamaño más pequeño de lo normal.

Enfermedad vieja, patógeno nuevo
La marchitez por Fusarium no es nueva en el chile, pero que una especie poco común como esta sea la responsable sí lo es. Hasta ahora, se sabía que especies como F. oxysporum y F. solani eran las más frecuentes en India. Por eso, el que F. falciforme pueda causar la enfermedad en chile cambia el panorama fitosanitario, pues sugiere que patógenos menos comunes están ganando terreno y podrían adaptarse a nuevos huéspedes.
En México, el contexto es diferente, pero igual de importante. Aunque en chile aún no hay un reporte oficial, F. falciforme ya se ha detectado en otros cultivos clave en el país.
La primera identificación fue en 2018 en cebolla en Sinaloa. Posteriormente se le ha encontrado afectando frijol en Guerrero, maíz en Culiacán, sandía en Sonora, papaya, tomate y guanábana en Nayarit.
El historial en México muestra que esta especie tiene un rango de hospedantes muy amplio. Eso significa que si llega a adaptarse al chile, su control será muy complejo.
Identificación del hongo
Fusarium falciforme pertenece al Fusarium solani species complex (FSSC), un grupo que agrupa al menos 60 especies.
La identificación de las especies dentro de este complejo es difícil por métodos tradicionales, ya que son muy similares entre sí. Por esto, la tecnología molecular es clave en su diagnóstico.
Para el manejo en campo, se ha estudiado el uso de fungicidas como mancozeb para inhibir su crecimiento en laboratorio. También el uso de agentes de control biológico como cepas de Trichoderma ha mostrado una inhibición de hasta 75 %.
Fusarium falciforme es un patógeno que merece atención. La rotación de cultivos con especies no hospedantes y el uso de semilla certificada libre del patógeno son medidas básicas de prevención. El diagnóstico oportuno con técnicas moleculares y la implementación de estrategias de manejo integrado serán las mejores herramientas para evitar pérdidas económicas, explican los investigadores.
Fuente: Crop Protection
