Un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Estados Unidos de América, ha confirmado que el escarabajo barrenador Prionus imbricornis se ha convertido en una plaga activa en los cultivos comerciales de arándanos de ese estado.
El reporte documenta por primera vez a esta especie causando daños severos en las raíces de variedades como Duke, O’Neal, Star y Legacy, con más de 200 hectáreas ya afectadas en los condados de Sampson, Pender y Bladen.

Síntomas del ataque del barrenador
El problema radica en el ciclo de vida de sus larvas, que pueden pasar de tres a cinco años bajo tierra alimentándose de raíces y coronas. Durante ese tiempo, los síntomas en la parte aérea son difíciles de distinguir de otras deficiencias: marchitamiento, amarillamiento del follaje y muerte regresiva de ramas.
Una señal clara ocurre durante la cosecha, cuando los arbustos infestados se desprenden con facilidad del suelo, evidenciando un sistema radicular completamente hueco y destruido. Para cuando estos signos son visibles, la recuperación de la planta ya no es viable.
Manejo de la plaga
El manejo de esta plaga es complicado, debido a que las larvas se protegen en el interior de la madera bajo tierra, y los insecticidas de contacto o sistémicos tienen una eficacia muy limitada.
Actualmente no existen productos registrados para combatirla en arándanos; por ello, las recomendaciones se centran en el monitoreo preventivo mediante trampas cebadas con feromonas sexuales y, en extensiones pequeñas, en la remoción física de las larvas durante el laboreo del suelo.
Sin presencia en México
Hasta el momento, Prionus imbricornis no ha sido detectado en territorio mexicano. Su distribución conocida se limita al este de Estados Unidos y el sur de Canadá. No obstante, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ya ha emitido alertas sobre esta especie, lo que subraya la importancia de mantener la vigilancia fitosanitaria.
El principal riesgo de introducción a México proviene del comercio internacional de plantas o suelo infestado, ya que las larvas podrían viajar inadvertidamente en el sustrato de arbustos importados. La inspección rigurosa en los puntos de entrada y las cuarentenas vegetales son herramientas indispensables para prevenir su diseminación hacia otras regiones productoras de América Latina.
Ante este panorama, se recomienda a los productores y técnicos mantenerse atentos a cualquier síntoma atípico en sus plantaciones y conservar una comunicación estrecha con los servicios de extensión agrícola. La detección temprana y la prevención siguen siendo las mejores estrategias para proteger los cultivos de arándano frente a esta amenaza emergente.
