Investigadores de la Universidad de Costa Rica y el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria detectaron un nuevo virus que afecta las plantaciones de papayo.
Desde el año 2014, los productores costarricenses reportaron una enfermedad desconocida. Su sintomatología eran pecíolos curvados con estrías de color púrpura, clorosis en las hojas, entrenudos cortos y una drástica reducción en la producción de frutos. Fue hasta 2026 que especialistas mexicanos y costarricenses lograron identificar el agente causal: Alphanucleorhabdovirus.
Este virus ocasiona la enfermedad conocida localmente como pecíolo rayado, afecta a variedades comerciales como Maradol, Pococí y Tainung.

Síntomas de la enfermedad y riesgos para México
El pecíolo rayado se manifiesta a través de un conjunto de síntomas progresivos que pueden alertar a los productores desde las primeras etapas de infección.
Los pecíolos de las hojas comienzan a curvarse y en ellos aparecen estrías de color púrpura rojizo muy distintivas, acompañadas de clorosis foliar y un evidente arrugamiento de la lámina.
A medida que avanza la infección, los entrenudos se acortan, lo que le da a la planta una apariencia achaparrada. Después, el meristemo apical reduce drásticamente su follaje, dejando la copa del árbol casi desnuda.
Uno de los daños más graves es el cese del cuajado de frutos. Junto con la maduración retardada y la necrosis marginal de las hojas nuevas en etapas avanzadas, conduce a la muerte regresiva de la planta.
Pérdidas estimadas
Las pérdidas en la producción de frutos se estiman entre un 40 y un 50 %, una cifra que podría comprometer la rentabilidad de los cultivos afectados.
Para México, esta situación representa un riesgo. El virus ya ha sido detectado en territorio nacional, específicamente en plantaciones de papaya en Chiapas, donde se identificó como papaya nucleorhabdovirus 1. Las secuencias genéticas obtenidas en Costa Rica muestran una similitud del 95.6 al 96.8 % con esa cepa mexicana, lo que sugiere que se trata del mismo patógeno o de cepas estrechamente emparentadas.
El impacto potencial en la producción nacional aún es incipiente, dado que México es uno de los principales productores de papaya en el mundo y cultiva variedades comerciales como Maradol, que es precisamente una de las que han mostrado susceptibilidad a esta enfermedad en Costa Rica.
Sin suficiente información
Un factor que incrementa la vulnerabilidad es que este virus no se detecta con las pruebas convencionales que se utilizan para otros patógenos comunes de la papaya, lo que dificulta su identificación temprana en el campo.
A esto se suma que aún se desconoce el insecto vector responsable de su transmisión, lo que impide diseñar estrategias efectivas de control y prevención. La falta de secuencias genéticas en México limita la posibilidad de comparar y rastrear la evolución del patógeno en la región.
Ante este panorama, resulta necesario que las autoridades fitosanitarias y los centros de investigación mexicanos impulsen estudios para identificar el vector y evaluar la distribución real del virus en las zonas productoras del país, concluyen los investigadores.
