El 14 de julio de 2025 podría anunciarse la imposición de casi 21% de arancel o cuota compensatoria al tomate, en caso de que finalice el acuerdo de suspensión que permitía la exportación desde 2019.
Desde el 15 de abril de 2025, el Departamento de Comercio de Estados Unidos informó sobre su intención de dejar el acuerdo.
Entre los escenarios que se vislumbran están una posible reducción de las exportaciones de hasta 25 %, lo que podría provocar una caída abrupta en los precios de campo y poner en riesgo más de 100 000 empleos directos e indirectos en el país, comentó el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

Negociación parcial
Un segundo escenario, de acuerdo con el grupo consultor, sería lograr una negociación parcial que permita mantener algunas condiciones preferenciales, como cuotas específicas o acuerdos bilaterales temporales. Este esquema mitigaría parcialmente el impacto económico, aunque aumentaría los costos logísticos y operativos.
La renovación del acuerdo antes de su vencimiento garantizaría la continuidad en el comercio y daría certidumbre para los productores y compradores. Este escenario permitiría mantener la competitividad del tomate mexicano en Estados Unidos, su principal destino.
«La posible imposición de un arancel de 20.91 % no solo distorsionaría las reglas del comercio bilateral, sino que también contravendría los principios de apertura y cooperación establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este tipo de medidas proteccionistas coyunturales debilitan la certidumbre jurídica para los productores, exportadores y consumidores en ambos países», explicó la GCMA.
Producto de primera necesidad
El tomate es un producto perecedero y de primera necesidad, que abastece a millones de hogares estadunidenses y que depende de un flujo logístico continuo y sin trabas. «En este contexto, la interrupción del comercio afectaría no solo a productores mexicanos, sino también a importadores, minoristas y consumidores en Estados Unidos, donde los precios podrían aumentar y la disponibilidad reducirse».
La producción nacional de tomate rojo alcanzará 3.65 millones de toneladas al cierre de 2025, un incremento de 1.1 % respecto a 2024. Este aumento se atribuye a mejoras en el rendimiento por mayor adopción tecnológica, especialmente en cultivos bajo invernadero.
Por lo anterior, la GCMA hizo un llamado «urgente al diálogo bilateral, con base en los compromisos asumidos en el T-MEC, para renovar el acuerdo de suspensión antes del 14 de julio de 2025. Preservar el libre flujo comercial del tomate no es solo una necesidad sectorial, sino un objetivo común de interés económico, social y geoestratégico para América del Norte».
Con información de El Economista

