La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) entra en su fase más intensa con la agricultura como uno de los ejes centrales de la negociación.
La semana del 15 de junio de 2026, en el marco de la segunda ronda de conversaciones bilaterales que se celebra en Washington, Estados Unidos, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, confirmó que el tema agropecuario está previsto en las sesiones del 17 y 16 de junio, junto con trabajo, medioambiente, reglas de origen y el impacto de los aranceles a la industria automotriz, acero y aluminio.
En este sentido, más de 160 organizaciones de los tres países, que representan más de 85 % del comercio agroalimentario de América del Norte, firmaron una carta dirigida a Ebrard, al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y al ministro canadiense, Dominic LeBlanc, para pedir la renovación y fortalecimiento del tratado.
Estas organizaciones ddvirtieron que debilitar el acuerdo elevaría costos, afectaría inversiones y pondría en riesgo las cadenas de suministro y la seguridad alimentaria.

Comercio creciente
El comercio agroalimentario entre los tres países se triplicó entre 2005 y 2023, alcanzando los 285 000 millones de dólares. Las organizaciones destacaron que la eliminación de aranceles y obstáculos regulatorios ha permitido construir cadenas de valor altamente integradas, consolidando a Norteamérica como una de las regiones más seguras y autosuficientes en materia alimentaria.
Sin embargo, persisten tensiones. El secretaria de Agricultura, Columba Jazmín López Gutiérrez, denunció que Estados Unidos ha impuesto cuotas compensatorias al jitomate o tomate y restricciones a la exportación de ganado sin base científica, y exigió que en la revisión del TMEC las decisiones comerciales vuelvan a basarse en evidencia científica y tecnológica.
Además, productores chihuahuenses, aunque respaldan la continuidad del tratado, han señalado la necesidad de reglas claras y condiciones de competencia equitativas para sectores como el manzanero.
El agua puede ser parte del acuerdo
En un frente paralelo, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, no descartó que el tema del agua, vinculado al Tratado de 1944, pudiera ser utilizado como elemento de presión en las negociaciones, ante las presiones de legisladores y productores de Texas.
Ebrard insistió en que, pese a las declaraciones de Donald Trump sobre una posible no renovación, la revisión sigue su curso. “Si la decisión política fuera que no se prolongue el tratado, ya nos lo habrían comunicado”, afirmó. La fecha límite para definir la extensión del acuerdo por 16 años adicionales es el 1 de julio de 2026.
Fuentes: Expansion, El Heraldo, La Jornada, American Chamber
