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Primer reporte del virus de la hoja de la vid en región de EE. UU.

El virus del enrollamiento de la hoja de la vid tipo 3 (GLRaV-3, por su nombre en inglés) es el agente causal más común y severo de la enfermedad del enrollamiento de la hoja de vid, una de las patologías virales más destructivas para la producción vitícola a nivel mundial.

Su presencia genera pérdidas económicas significativas debido a la disminución del rendimiento, el retraso en la maduración y la reducción de la calidad de la fruta.

virus de la vid

Confirman el virus

En 2025 se confirmó por primera vez la presencia de GLRaV-3 en Alabama, Estados Unidos. El caso se detectó en plantas del cultivar ‘Errante Noir’ establecidas en el Chilton Research and Extension Center (CREC), en Chilton County.

Los primeros síntomas aparecieron en noviembre de 2024, manifestándose como venas de color rojo-purpúreo y curvatura de los márgenes foliares. Para julio de 2025, se observaron manchas irregulares café-rojizas distribuidas en el follaje, lo que motivó su análisis fitosanitario.

El material vegetal fue enviado a un laboratorio especializado para su análisis fitosanitario, donde se realizó un tamizaje frente a los principales virus y patógenos que afectan a la vid. Entre ellos se incluyeron: virus del abanico de la vid (GFLV), virus del mosaico de la arabis (ArMV), virus del mosaico de durazno roseta (PRMV), virus del anillado del tomate (ToRSV), virus del anillado del tabaco (TRSV), virus Pinot gris de la vid (GPGV), virus asociado a la mancha roja de la vid (GRBaV) y la bacteria Xylella fastidiosa, agente causal de diversas enfermedades vasculares.

Todos los resultados fueron negativos, excepto uno: la presencia del virus del enrollamiento de la hoja de vid tipo 3 (GLRaV-3), reconocido como el principal agente causal de la enfermedad del enrollamiento de la hoja de vid.

Riesgos potenciales para México

El hallazgo del virus del enrollamiento de la hoja de vid tipo 3 en Alabama representa un recordatorio de la facilidad con la que este patógeno puede expandirse hacia nuevas regiones. Aunque el virus ya ha sido detectado en México, su distribución real aún es poco conocida, por lo que cualquier nueva introducción, particularmente desde zonas proveedoras de material vegetal, incrementa la vulnerabilidad de los viñedos nacionales.

Uno de los principales riesgos para México es la posible entrada de material vegetativo infectado, ya que el intercambio de portainjertos, plantas y estacas continúa siendo la vía más frecuente de dispersión del virus. La presencia confirmada en un estado donde no existía registro previo subraya la importancia de reforzar el uso de plantas certificadas y libres de virus, especialmente en regiones con expansión vitícola.

Además, México cuenta con vectores presentes en zonas productoras, como cochinillas y escamas, capaces de transmitir GLRaV-3 una vez introducido. Esto representa un riesgo para la producción de uva. El virus reduce rendimiento, afecta parámetros de calidad y puede comprometer la rentabilidad del cultivo. Mantener vigilancia fitosanitaria y diagnósticos oportunos será clave para prevenir brotes y proteger la competitividad de la vitivinicultura nacional.

Fuente: Plant Disease