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Silicio y fosfitos contra Fusarium en tomate

La marchitez vascular, causada por Fusarium oxysporum f. sp. lycopersici raza 2 (aislamiento Fol59), es una de las enfermedades más destructivas del tomate en el mundo, con pérdidas que superan 70 %.

Investigadores de Universidad Nacional de Colombia evaluaron el efecto del fosfitos y silicio como alternativa a los fungicidas convencionales, con hallazgos que abren nuevas posibilidades para el manejo integrado.

Síntomas de Fusarium en tomate.
Síntomas de Fusarium en tomate.

Inhibición total

En condiciones de laboratorio, el silicio a 10 000 partes por millón (ppm) logró una inhibición total (100 %) del crecimiento micelial, seguido del fosfito de calcio a 2000 ppm (99.4 %) y el fosfito de potasio a 20 000 ppm (99 %).

Las partes por millón son una unidad de medida para concentraciones muy pequeñas dentro de una mezcla. En soluciones acuosas diluidas, 1 ppm equivale aproximadamente a 1 miligramo por litro de agua (mg/L).

Sin embargo, el silicio a bajas concentraciones (1000 y 2000 ppm) estimuló el crecimiento del hongo, un fenómeno de hormesis o formación de resistencia que advierte de dosis inadecuadas. En cambio, el fosfito de calcio mostró alta eficacia, pero en plantas provocó clorosis y enrollamiento foliar, indicando fitotoxicidad.

Ensayos en campo

En los ensayos en campo, las plantas de tomate variedad Santa Cruz Kada, susceptibles a Fusarium, fueron tratadas con dos aplicaciones de las sustancias bioactivas: inmersión de semilla y drench en plántula de 30 días, antes de inocular con 1×106 conidios/mL.

A los 14 días, el control inoculado alcanzó 100 % de incidencia y 98 % de severidad. El tratamiento con fosfito de potasio a 2000 ppm (dosis comercial) redujo la severidad a 56 %, lo que representa una eficacia del 42 %, la más alta registrada.

El silicio, por su parte, ofreció una eficacia modesta (20 a 22 %), aunque se perfila como complemento preventivo al inducir barreras mecánicas y activar rutas de defensa vía ácido salicílico.

Estos resultados, publicados en la Revista Mexicana de Fitopatología, destacan que el fosfito de potasio actúa por dos vías: inhibición directa del patógeno y activación del sistema defensivo de la planta.

Fuente: Revista Mexicana de Fitopatología