Este artículo aborda el empleo de biorreguladores en la citricultura y su influencia en el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Detalla las funciones y clasificaciones de las hormonas vegetales, como las auxinas, giberelinas y citocininas, así como su aplicación en el manejo de huertos de cítricos.
Estos compuestos influyen en la floración o el cuajado de frutos. También, facilitan la propagación de plantas en viveros y promueven la germinación de semillas.
Además, el texto considera la interacción de los biorreguladores con factores agronómicos, como la nutrición y la sanidad de las plantas, para lograr un manejo integrado de los huertos de cítricos.

Las hormonas vegetales
Las hormonas de las plantas pueden clasificarse según su composición química, su actividad vegetal y sus efectos inhibitorios o estimulantes.
Existen diez compuestos con actividad hormonal en las plantas. Auxinas, giberelinas, citocininas, ácido abscísico y etileno, sustancias que primeramente se incorporaron al grupo de fitorreguladores; después, se incluyeron ácido salicílico, poliaminas, jasmonatos, brasinoesteroides y estrigolactonas.
Biorreguladores en la citricultura
Los biorreguladores son útiles por la necesidad de aumentar el rendimiento y la calidad de los cultivos para ser más competitivos en el mercado.
Estos reguladores sintéticos, que se añaden en pequeñas cantidades, alteran el desarrollo normal de las plantas. En la citricultura, los estos productos se aplican para controlar el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Los efectos de los biorreguladores incluyen el manejo del crecimiento vegetativo, la floración, el cuajado y el tamaño de los frutos, el aclareo de la carga del cultivo, la programación de la cosecha y la mejora de la calidad interna y externa del fruto, como la dulzura, acidez, firmeza y color.
También se usan para prolongar la calidad poscosecha y fomentar la germinación de semillas. En laboratorio, facilitan la producción de plantas libres de virus para injertos en viveros.
Antes de aplicar biorreguladores en la citricultura comercial, es recomendable determinar el objetivo específico y el proceso fisiológico de la planta que se desea modificar.
La efectividad de estos reguladores depende de factores como la concentración y mezcla de ingredientes activos, el pH del medio, el uso de surfactantes, la salud y estado nutricional de las plantas, la etapa de desarrollo, el horario y la época del año de aplicación y las condiciones climáticas.
Además, es necesario considerar la sensibilidad variable de los diferentes órganos de las plantas a las hormonas, donde dosis distintas pueden tener efectos diferentes o incluso actuar como herbicidas.
Dr. Tomás Enciso Osuna
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo
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