Agentes de biocontrol y uso de cubiertas, alternativas al glifosato

Buscan alternativas al glifosato.
Buscan alternativas al glifosato para el control de correhuela.

Bioherbicidas, métodos físicos y agentes biológicos son alternativas al glifosato,  de acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), presentados por Luis Miguel Tamayo Esquer, especialista en el control de malezas.

El herbicida, considerado como potencialmente cancerígeno en humanos por la Organización Mundial de la Salud, ha originado que algunos países han limitado o prohibido su uso. En México, se decretó limitar la adquisición, distribución, promoción e importación del glifosato, y evaluar su posible reemplazo a partir de enero de 2024.

En un conversatorio organizado por la Sociedad Mexicana de la Ciencia de la Maleza, celebrado en las instalaciones de la Universidad Autónoma Chapingo, el 27 de octubre de 2023, se compartieron resultados que son avances como alternativas al glifosato.

Agentes de biocontrol para el control de arvenses

La correhuela (Convolvulus arvensis) es una de las principales malezas en el noroeste de México, según Esquer Tamayo.

Entre las opciones biológicas contra esta maleza, destaca el ácaro agallador (Aceria malherbae), capaz de lograr un control de correhuela en el primer año de establecimiento, dependiendo del cultivo.

En el cultivo del nogal, el ácaro mostró un control del follaje de la correhuela de hasta 90 %. En este cultivo no se aplican acaricidas, lo que ha mejorado el porcentaje de control. El ácaro muestra adaptabilidad en diversas regiones agrícolas de México.

En función del porcentaje de daños causados por el ácaro, la correhuela deja de producir semillas en cierto punto. Este aspecto es de interés, dado que las semillas de correhuela pueden mantenerse viables en el suelo hasta 30 años.

Existen reservorios del ácaro en el Campo Experimental Valle del Yaqui en Sonora, Valle del Fuerte en Sinaloa, Costa de Ensenada en Baja California, Delicias en Chihuahua, Río Bravo en Tamaulipas y La Laguna, ubicada entre Durango y Coahuila. Los especialistas del Inifap buscan expandir estos reservorios en regiones productoras de nueces y uvas.

El control cultural y empleo de cubiertas

Las prácticas comunes de preparación del terreno tienen el potencial de ser efectivas contra la correhuela y otras malezas.

Cuando se aplica la preparación del terreno de forma escalonada con intervalos de 30 días durante tres años consecutivos, es posible alcanzar un control de hasta el 90 % de los rizomas de la correhuela. Esta práctica evita la proliferación de nuevas semillas de maleza en el suelo.

En el cultivo de cítricos, se propone el uso de leguminosas de cobertura como una alternativas al glifosato para el control de malezas. Este enfoque implica cubrir las calles entre las plantas de cítricos, lo que previene el establecimiento de malas hierbas al tiempo que aporta nitrógeno y materia orgánica al suelo. También, contribuye a la conservación de la humedad y previene la erosión del suelo.

El mantenimiento de este sistema es mínimo, e implica tareas de chapeo (limpieza de malezas con machete) y el corte de guías trepadoras. Entre las leguminosas recomendadas están el kudzú (Pueraria phaseoloides), la soya perenne (Neonotonia wightii) y el centro (Centrosema pubencens).

En nogal se pueden emplear coberturas de paja, mallas o plástico. La malla cubresuelo logra un control del 100 % de las malezas sin necesidad de recurrir a herbicidas químicos. Su costo se amortiza con la venta de una tonelada de nueces y se obtiene un control de malezas durante cinco años.

En los espacios entre hileras, pueden aplicarse técnicas de poda mecánica de las malas hierbas o el uso de bioherbicidas de manera localizada.

Las coberturas de paja son efectivas al inicio, pero después de 28 días, su eficacia disminuye a medida que especies de malezas logran establecerse. Si se realiza mantenimiento constante a estas coberturas, pueden seguir siendo un método eficaz, incluso después de los 28 días.

Coberturas de plástico y vegetales, otras alternativas

En la región de la Costa de Hermosillo, Sonora, las coberturas de plástico permiten controlar las malezas durante todo el ciclo de crecimiento de la vid, sin afectar el sistema radicular del cultivo, incluso con temperaturas superiores a 40 ºC.

En Yucatán, los especialistas del Inifap evaluaron el uso de acolchados de color plata-negro y mallas cubresuelos en cítricos en fase de desarrollo y producción. Este método logró un control del 100 % de las malezas sin necesidad de utilizar herbicidas químicos. La vida útil de un plástico plata-negro es de una temporada, mientras que una malla cubresuelo puede durar hasta cinco años.

Como alternativa a las cubiertas vegetales, se han realizado experimentos con Rye grass (Lolium spp.) y trébol rojo (Trifolium pratense), que cubren más del 90 % del suelo durante el invierno, época en la que la correhuela tiende a prosperar. Además, Mucuna pruriens se emplea como una cubierta vegetal en el verano.

Se ha observado que el ganado bovino puede controlar las especies de arvenses en los cultivos de nogal sin alterar las propiedades del suelo. Por lo anterior, el pastoreo es considerado como un método de control de las malezas

En un esfuerzo por ofrecer alternativas a los productores, los científicos están investigando métodos efectivos y rentables, en vista de la fecha programada por las autoridades para la prohibición del glifosato.

Fuente: Redacción

El glifosato controla malezas
Maleza de correhuela.

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