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Buscan reducir uso de cobre en el control de cenicilla en tomate

El manejo de la cenicilla o mildiu del tomate, causada por Erysiphe neolycopersici, representa un desafío constante en la producción bajo macrotúnel, una modalidad utilizada en México para extender ciclos productivos, mejorar la calidad y reducir riesgos climáticos.

En estos sistemas protegidos, la alta humedad relativa favorece el desarrollo del patógeno, lo que incrementa la dependencia de fungicidas cúpricos, especialmente en esquemas de producción orgánica.

cenicilla

Tratamientos biorracionales

Un estudio de la Universidad de Kentucky, Estados Unidos, evaluó el uso de biofungicidas como alternativas al cobre en tomate orgánico bajo macrotúnel.

La investigación, realizada durante tres ciclos productivos (2022 a 2024), comparó la eficacia de un biofungicida comercial a base de Bacillus subtilis GB03 y dos productos de fermentación microbiana, uno filtrado y otro sin filtrar, frente a un estándar de óxido cuproso.

Los productos de fermentación microbiana son bioinsumos elaborados a partir de fermentaciones de levaduras o bacterias, pero sin contener microorganismos vivos. El producto sin filtrar conserva restos de paredes celulares y compuestos orgánicos que ayudan a activar las defensas naturales de la planta. El filtrado es más limpio y fácil de aplicar, ya que solo contiene los compuestos solubles que estimulan esa respuesta defensiva. En ambos casos, el tomate se vuelve más resistente a la cenicilla, lo que permite reducir el uso de cobre sin afectar el rendimiento ni la calidad del fruto.

Resultados

Los resultados mostraron que los productos de fermentación microbiana lograron niveles de control de cenicilla equivalentes al cobre bajo condiciones de presión moderada de la enfermedad.

Este hallazgo es particularmente relevante para sistemas intensivos en suelo, como los macrotúneles mexicanos, donde la acumulación de cobre puede convertirse en un problema de largo plazo, afectando la microbiología del suelo y la disponibilidad de nutrimentos.

A diferencia de los productos basados en microorganismos vivos, los bioinsumos fermentativos no requieren colonizar la superficie de la planta. Su principal modo de acción está asociado a la activación de mecanismos de defensa vegetal, estimulando rutas metabólicas relacionadas con el ácido salicílico y el ácido jasmónico. Esta respuesta inducida permite a la planta enfrentar al patógeno con menor riesgo de generar resistencia.

Desde el punto de vista productivo, el estudio no registró diferencias en rendimiento, peso de fruto ni número de tomates cosechados entre tratamientos, lo que refuerza su viabilidad agronómica. Para asesores y productores en México, estos resultados abren la puerta a programas de manejo integrado que alternen o sustituyan parcialmente al cobre, con reducciones potenciales de hasta 60 % en su uso.

Fuente: Horticulturae

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