El presente artículo propone acciones de bioestimulación para fortalecer al cultivo de uva de mesa contra las condiciones de estrés abiótico, como la sequía, radiación solar, calor extremo, como consecuencia del cambio climático.
La domesticación de cultivos ha priorizado la productividad y el desarrollo rápido. Esto ha reducido en muchos casos la capacidad de resistencia al estrés en comparación con sus ancestros (Milla et al., 2015; Gross y Olsen, 2010).

Tipos de estrés vegetal
El estrés vegetal se define como cualquier factor que limita el máximo potencial de crecimiento y producción de las plantas.
Puede clasificarse en:
- Estrés biótico: causado por seres vivos (insectos, hongos, bacterias, etc.).
- Estrés abiótico: derivado de condiciones ambientales como sequía, altas concentraciones de sales, temperaturas extremas, radiación ultravioleta (radiación dañina emitida por el sol), encharcamiento y deficiencias nutricionales (Mittler, 2006).
La frecuencia e intensidad de factores abióticos debido al cambio climático ha elevado los daños por estrés, lo que ha mermado la productividad agrícola. Esto exige un enfoque preventivo en el manejo de dichos factores para evitar pérdidas (Chaves et al., 2003).
El estrés en la función celular
Independientemente del origen del estrés, una vez que se sobrepasa el umbral de tolerancia celular, se generan desequilibrios osmóticos y oxidativos que afectan la fotosíntesis y el metabolismo de las plantas.
Durante estos periodos de estrés, las plantas cierran sus estomas (pequeños poros en la superficie de la hoja) para evitar la pérdida de agua, interrumpiendo la generación de carbohidratos.
La acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS) deteriora las membranas celulares (Foyer y Noctor, 2005). Esto frena el crecimiento de la planta y provoca que consuma sus reservas energéticas, lo que resulta en una disminución de la productividad (Flexas et al., 2004).
Mecanismos de defensa celular
A nivel celular, el estrés produce desequilibrios osmóticos y oxidativos que provocan ajustes en la expresión genética, activando mecanismos como:
- Desintoxicación celular.
- Síntesis de proteínas chaperonas (su función es ayudar a otras proteínas a mantener su estructura).
- Restauración del equilibrio osmótico mediante osmoprotectores, como la prolina y glicina-betaína. El equilibrio osmótico ocurre cuando la cantidad de agua que entra y sale de una célula es la misma, evitando que se hinche o se deshidrate.
Estos mecanismos permiten a la célula restaurar su equilibrio y retomar la actividad. Esto es necesario para alcanzar la tolerancia al estrés en situaciones de estrés prolongado, pues compuestos anteriores ayudan a mantener la integridad celular y la función fotosintética en condiciones de estrés (Szabados y Savouré, 2010; Ashraf y Foolad, 2007).

Ing. Almudena Bernárdez de Casas
Daymsa
El artículo completo está disponible en el volumen 65 de Agro Excelencia
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