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Cítricos: establecimiento y manejo inicial de la plantación

El establecimiento de una plantación de cítricos inicia con la preparación del terreno, el diseño y trazo del huerto mediante la implementación de un sistema de plantación. Este permitirá la distribución y número apropiado de los arbolitos en el terreno, la perforación de cepas y colocación de plantas, los riegos, fertilización postrasplante y labores posteriores.

El mantenimiento se basa en un programa de riegos y nutrición de los arbolitos. Este considerará las necesidades de la plantación, el tipo de suelo y las condiciones climáticas prevalecientes durante el ciclo. Dichas actividades son descritas a continuación.

Cítricos

Marco y densidad de plantación

En terrenos casi planos, los cítricos no tienen problema para adaptarse a cualquier sistema de plantación.

Si se desea un uso más intensivo del suelo, es recomendable el sistema tresbolillo (forma de triángulos) porque puede acomodar en la misma superficie un 15 % más de árboles, respecto al sistema marco real (forma de cuadrados y rectángulos).

Este último es el más utilizado por la facilidad del trazo y para permitir la movilidad de implementos agrícolas durante las maniobras de manejo del cultivo.

Cualquiera que sea el marco de plantación a elegir, las distancias varían entre un máximo de 7 x 7, intermedio de 5 x 5 y mínimo de 3 x 3; las distancias anteriores resultan en densidades de 205, 400 y 1111 plantas por hectárea respectivamente, con el sistema marco real.

Labores de plantación: preparación de suelo

Esta práctica mejora las condiciones estructurales del suelo y permite el buen desarrollo de raíces de una nueva plantación. Consiste en subsoleo profundo, barbecho, rastreo y nivelación.

Su implementación dependerá de las características de cada tipo de suelo y de las necesidades del cultivo. No necesariamente se aplicarán todas las operaciones citadas, ni en el mismo orden.

Por ejemplo, en terreno plano con manejo del suelo previo y solamente cubierto de malezas, bastará un paso de rastra y enseguida iniciar el trazo de plantación.

Trazo de plantación

Cuando el trazo de plantación es mediante equipo topográfico, se traza una línea base A-B de oriente a poniente en el lado más largo de la superficie. Sobre esta línea se colocan estacas (puntos) a cada 20 metros.

Luego, sobre el primer punto y perpendicular a la línea base A-B, con orientación norte-sur, se traza la línea C-D que corresponderá a las hileras de las plantas. De la misma forma se colocan estacas (puntos) a cada 20 metros, se repite el trazo de las líneas perpendiculares hasta que la superficie se haya cubierto de cuadrículas de 20 x 20 metros.

Con base en la cuadrícula, se marcan las líneas perpendiculares correspondientes a las hileras con las distancias definitivas a la línea base A-B. De esta manera, la operación del trazo es rápida y con mínimo error en las distancias y la alineación.

Si la superficie de terreno es menor, el trazo puede realizarse más convencionalmente, con herramientas de medición o alineación como estacas y rollos de rafia.

Perforación de cepas

Para elaborar las cavidades o cepas en el suelo, se emplean cavahoyos o palas cuando la textura del suelo es relativamente suave o húmeda durante el periodo de lluvias. Los agujeros deben tener una profundidad de 40 a 50 centímetros (cm) y diámetro de 30 a 35 cm. Esta medida es muy apropiada para el tamaño del cepellón de plantas de cítricos.

En suelos de textura dura o rocosas, se pueden usar otras herramientas e inclusive la perforación con barrenas de tracción mecánica. Las dimensiones pueden aumentar a una profundidad de 70 a 80 cm y diámetro de 35 a 40 cm.

Este último método permite una perforación más rápida y en mayor número y en condiciones de suelo ya citados.

Dr. Oscar Ramírez Sánchez
Facultad de Agronomía
Universidad Autónoma de Sinaloa

El artículo completo puede encontrarse en el volumen 51 de revista Agro Excelencia

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