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Cómo colapsar poblaciones de palomilla dorso de diamante

El clima está cambiando. La humanidad ha experimentado efectos de sequías y altas temperaturas. 2024 no solo fue un año malo, es una nueva realidad a la que hay que adaptarse.

No se necesita ser un experto para darse cuenta de que la temperatura diaria ya no es la misma que antes, las lluvias son erráticas, en ocasiones devastadoras y las sequías son prolongadas.

Lo anterior también afecta a los insectos que dañan a los cultivos que nos dan alimento, fibra y otros satisfactores.

Estrategia COLPOS para colapso poblacional de palomilla dorso de diamante.

Un paraíso para las plagas

A diferencia de las personas, las plagas carecen de un termostato interno. Su temperatura corporal depende del ambiente. Por eso, cuando el calor aumenta, su metabolismo se acelera (Aldridch et al., 2018).

El incremento de la temperatura mejora el paraíso donde viven los insectos, lo que hace que se reproduzcan más rápido. Lo que antes era una plaga con tres generaciones por ciclo, ahora puede tener cinco o más (Sharma, 2010). Esto implica mayor presión sobre el cultivo.

En el brócoli, la palomilla dorso de diamante (Plutella xylostella) puede superar fácilmente los umbrales económicos de daño en pocos días. ¿Qué es lo que hacen muchos agricultores? Aplican más insecticidas. ¿Y qué sucede? Más residuos en la cosecha, daño al medioambiente y resistencia en las plagas. Es un círculo vicioso que, si permanece, acabará por devorar a los cultivos y a la rentabilidad. Este fenómeno puede aplicar a otras plagas.

Más dióxido de carbono

Ziska et al. (2018) presentan datos preocupantes: no solo la temperatura está aumentando, también la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. El dióxido de carbono es un gas que atrapa el calor que proviene de la extracción y quema de combustibles fósiles (petróleo), incendios forestales, entre otros.

Actualmente, la concentración de este gas de efecto invernadero es de 426 partes por millón (ppm) y continúa incrementándose. ¿Cómo afecta esto a la sanidad vegetal? Concentraciones elevadas de CO2 disminuyen la calidad nutricional de los cultivos y las plagas compensan esta baja calidad comiendo más de lo habitual.

El aumento en la temperatura y la concentración de CO2 están complicando el manejo de las plagas. Es necesario señalar que la disminución de los nutrientes en los alimentos producidos por el campo también afecta la salud humana.

El cambio climático transforma la biología de las plagas, de manera que aumenta la presión sobre los cultivos. Este enfoque destaca la necesidad urgente de adaptar el manejo de plagas a las nuevas realidades impuestas por el calentamiento global, ya que la inacción podría llevar a consecuencias para la agricultura y la seguridad alimentaria.

El panorama es alarmante. Este fenómeno altera el comportamiento y la distribución de los insectos plaga, complica el manejo agrícola y genera un ciclo de dependencia en los plaguicidas que podría resultar insostenible.

Umbral económico

El agricultor no es enemigo de su cultivo de brócoli, pero muchas veces toma decisiones que juegan en su contra. Uno de los errores es aplicar insecticidas sin respetar el umbral económico, es decir, omitir el momento oportuno de iniciar el control de la plaga para evitar que su población alcance daño económico en el cultivo.

El umbral económico para la palomilla dorso de diamante en brócoli es de un promedio de 0.5 larvas por planta en desarrollo vegetativo, o bien 0.2 larvas cuando la planta está en producción de florete.

Si se aplica antes de que dicha plaga llegue a esos niveles, el agricultor solo desperdicia dinero, contamina el cultivo e interfiere con el control natural.

Residuos de cosecha

Un error frecuente es dejar los residuos infestados de brócoli en el campo, lo cual crea un refugio para larvas y pupas que posteriormente se convertirán en adultos. No realizar el barbecho de manera inmediata después de la cosecha, permite que las plagas sobrevivan y amenacen el próximo ciclo agrícola e inclusive las parcelas cercanas.

Después de la cosecha es esencial destruir residuos y plagas remanentes. De esta manera, se evita su migración hacia otros cultivos o plantas silvestres (Ratnadass et al., 2014).

Ante esto, es útil implementar una veda: un periodo sin cultivos que impide la reproducción de las plagas. En la zona productora de brócoli de Guanajuato, México, existen dos periodos de veda no obligatorios (2017): Zona del Bajío (mayo 1 a junio 14) y Zona Norte (junio 15 a julio 30).

Ignorar la veda y sembrar fuera de tiempo puede resultar en pérdidas para todos, debido a que las plagas supervivientes regresan con mayor fuerza.

Estrategia Colpos, un cambio de paradigma

El Colegio de Postgraduados (Colpos) ha desarrollado una solución innovadora: la Estrategia Colpos. Su objetivo es lograr un colapso poblacional masivo de plagas. Se basa en dos pilares, disciplina colectiva (que la gran mayoría de los agricultores respeten el periodo de veda) y atracción estratégica fatal (atraer a la plaga, durante el periodo de veda, a un cultivo trampa en momentos de alta vulnerabilidad para su existencia). Examinemos en detalle de qué se trata.

La disciplina colectiva demanda a que los productores de brócoli y de otras crucíferas se disciplinen en seguir las estrategias que proponen los expertos en manejo de plagas. En este sentido, es importante que respeten los periodos de veda. Otra alternativa consiste en que la veda agrícola sea obligatoria por ley y existan acciones punitivas para quienes no la acaten. No se trata solo de sugerencias, sino de un marco regulatorio que los agricultores deben cumplir, sin excepciones.

Dr. J. Concepción Rodríguez Maciel

M.C. Víctor Manuel Almaraz Valle

M.C. Mario Mejía Mandujano

Dr. Ángel Lagunes Tejeda

Colegio de Postgraduados

El artículo completo está disponible en el volumen 63 de Agro Excelencia

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