• Vie. Dic 2nd, 2022

El ácido ortosilícico en cítricos, una alternativa ante el HLB y enfermedades fungosas

PorAlonso

Sep 19, 2022
  • El silicio en el suelo aumenta la disponibilidad del fósforo y permite mejor tolerancia a metales pesados.

  • El ácido ortosilícico disponible mermó la expresión de síntomas del huanglongbing (HLB).

Luis Antonio Luna Andrade
Ingeniero agrónomo
Asfertglobal

El silicio, después del oxígeno, es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre. Aunque es considerado no esencial en el crecimiento de las plantas superiores, es visto como un mineral beneficioso.

     Al ser absorbido como ácido monosilícico, la planta acumula silicio, que induce mayor tolerancia frente a situaciones de estrés biótico y abiótico.

     En la naturaleza, los silicatos (arenas, cuarzo, caolinita, micas, feldespato, etcétera) están indispuestos para su absorción por las plantas.

     Para ser asimilables, deben sufrir una transformación química o intemperismo. Este es el proceso de descomposición en el que la acción de la lluvia, el dióxido de carbono (CO2) disuelto en el agua del suelo y la temperatura sobre los minerales provoca la liberación del silicio en forma de ácido silícico, ácido monosilícico o ácido ortosilícico (H4SiO4).

Beneficios en las tierras de cultivo

Aplicar ácido ortosilícico a los cultivos tiene los siguientes beneficios en el suelo:

  • Neutraliza la acidez, incrementando la capacidad de intercambio catiónico. Esta última es la facultad de un suelo para retener y liberar iones positivos, por su contenido de arcillas y materia orgánica.
  • Aumenta la disponibilidad de fósforo en la solución del suelo.
  • Presenta tolerancia a los metales pesados del suelo, limitando su absorción.
  • Otorga tolerancia al estrés hídrico y salino.
Funciones del silicio en las plantas

Las plantas terrestres contienen silicio en sus tejidos, pero su concentración en la parte aérea varía entre especies, oscilando entre el 0.1 y el 10 % de su peso seco. Las gramíneas son la familia más acumuladora de silicio respecto a otras especies: en primer lugar está el arroz seguido de la caña de azúcar.

     Si se compara el nivel inferior con el de algunos elementos esenciales, macronutrientes como el calcio (0.1 a 0.6 %) o el azufre (0.1 a 1.5 %), el silicio está en cantidades equivalentes, e incluso en arroz, caña de azúcar, trigo o maíz el mineral llega a superar en concentración al nitrógeno y potasio, cuyo porcentaje es variable.

     Esta presencia ocurre por su abundancia en la corteza terrestre, siendo complicado de eliminar en los sustratos donde las plantas crecen.

     La diferencia en la acumulación de silicio entre diferentes especies de plantas ha sido atribuida a la capacidad específica de las raíces de absorberlo, siendo las gramíneas las que tienen mayor capacidad de absorción.

     La concentración crítica de silicio en los cultivos, como cítricos, tomate, pimientos, está por debajo del 0.2 %, mientras que el intervalo de suficiencia se ubica entre el 0.2 y el 2 %. En plantas acumuladoras de silicio, como las monocotiledóneas (yuca, orquídea, gramíneas) los niveles mayores de 2 % son inocuos.

Efectos del silicio contra el huanglongbing (HLB)

La aplicación continua de silicio es un complemento a los tratamientos biorracionales o químicos. Estos disminuyeron la expresión de síntomas de huanglongbing, reduciendo su avance en cítricos.

     El huanglongbing o HLB es una de las enfermedades más graves en cultivos como el limón o la naranja. Carece de cura y puede ocasionar la muerte regresiva del árbol. Es ocasionada por la bacteria Candidatus Liberibacter spp., cuyo vector es el psílido asiático de los cítricos (Diaphorina citri).

     La acumulación de cristales de sílice entre la epidermis y la cutícula (barrera física) reduce el grado de infección de la bacteria, aunado a la producción de elicitores (por ejemplo, ácido jasmónico, molécula señalizadora que alerta a la planta ante patógenos). Esta misma barrera de cristales provoca que el ataque del psílido sea menos severo.

El artículo completo está disponible en el volumen 46 de Agro Excelencia

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