Desde el 14 de julio de 2025, el Departamento de Comercio de Estados Unidos impuso un arancel antidumping de 17 % sobre las importaciones de tomate fresco mexicano. Lo anterior, tras la terminación del Acuerdo de Suspensión de 2019 entre México y EE. UU.
Esta medida responde a acusaciones de que los tomates mexicanos se vendían en el mercado estadunidense por debajo del precio de producción, y rompe con décadas de regulación bilateral que habían evitado estos gravámenes.
La entrada en vigor de este arancel se dio en un contexto en el que México abastece cerca de 70 % del mercado de tomate fresco de Estados Unidos, con exportaciones que en 2024 superaron los 3000 millones de dólares y una caída del valor exportado en 2025 de casi 20 % en los primeros ocho meses comparado con 2024.

Pérdida de competitividad
La imposición de la cuota compensatoria de 17 % por parte de Estados Unidos tuvo una afectación inmediata en el desempeño del tomate mexicano. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones a ese país alcanzaron 1972 millones de dólares. Esto representó una caída de casi 23 % frente al mismo periodo de 2024, de acuerdo con cifras del Departamento de Comercio estadunidense.
El entorno comercial adverso se reflejó también en ajustes productivos. Agricultores mexicanos redujeron superficie sembrada ante la menor rentabilidad, con recortes que superaron 20 % y, en algunos casos, se acercaron a 30 %. Parte de esa superficie fue sustituida por otros cultivos, como chiles, en busca de mejores ingresos.
A la par, el valor de la producción nacional se desplomó. Entre enero y noviembre de 2025, la producción de tomate fue de 755 millones de dólares, una contracción de casi 48 % anual, según cifras de la Secretaría de Economía y del Banco de México analizadas por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas.
Este ajuste estuvo acompañado por una caída de 33.3 % en el precio pagado al productor y de 24.2 % en el precio al consumidor, lo que evidenció un deterioro general en los márgenes del sector.
Tras las acusaciones de dumping, el gobierno mexicano estableció precios mínimos de exportación mediante un acuerdo publicado el 2 de septiembre de 2025, con el objetivo de ordenar el mercado. Sin embargo, el incumplimiento por algunos exportadores provocó desajustes adicionales y alertó sobre el riesgo de una investigación adicional en Estados Unidos y un posible aumento de la cuota compensatoria.

Opción sólida
Ante la pérdida de dinamismo, México comenzó a redirigir envíos hacia otros mercados, con Canadá como una de las opciones más visibles. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones de tomate mexicano a ese país sumaron 8.1 millones de dólares, un crecimiento de 134 % respecto al mismo periodo de 2024, de acuerdo con datos del Banco de México y la Secretaría de Economía.
El cambio fue más evidente en la segunda mitad de 2025. Del total exportado a Canadá, 74 % se concentró entre agosto y noviembre, meses posteriores a la entrada en vigor del arancel antidumping en Estados Unidos. Lo anterior sugiere un ajuste deliberado en la estrategia comercial de productores y exportadores mexicanos.
Aunque Canadá sigue representando una proporción marginal del comercio total, su peso relativo comenzó a aumentar. En los primeros diez meses de 2025, este mercado concentró 0.34 % de las exportaciones mexicanas de tomate, frente al 0.11 % registrado en 2024. Mientras que la participación de Estados Unidos retrocedió 0.8 puntos porcentuales en el mismo periodo.
Especialistas del sector señalan que el potencial canadiense aún está lejos de aprovecharse. Esta nación consume alrededor de 780 000 toneladas de tomate al año y, bajo el marco del T-MEC, ofrece acceso libre de aranceles. No obstante, México apenas cubre cerca de 0.3 % de ese mercado. Esto abre un margen para crecer si se consolidan estrategias de diversificación, logística e innovación poscosecha.
La imposición del arancel antidumping reconfiguró el mercado del tomate mexicano. Mientras las exportaciones a Estados Unidos caen y la rentabilidad se deteriora, Canadá emerge como una alternativa incipiente, pero estratégica. En este nuevo escenario, diversificar destinos y ordenar la exportación ya no es una opción, sino una condición para la viabilidad del sector.
Fuentes: Expansión, El Universal, Secretaría de Economía, Banco de México
