• Mar. Ago 3rd, 2021

Manejo de la fertirrigación vegetal  en arándano y fresa

Gaudencio Cabrera Lázaro
Ingeniero agrónomo
Compo Expert

  • El arándano es muy sensible a altas concentraciones de sal en el suelo

  • El calcio y potasio, nutrimentos más demandados en fresa

La finalidad de este artículo es introducir al lector a los principios básicos de la fertirrigación vegetal en arándano y fresa.

     En esta ocasión, se explicarán los elementos minerales esenciales para lograr altos rendimientos, los fertilizantes que los contienen, las unidades totales requeridas para producir una tonelada de fruta y los rangos foliares ideales para cada frutilla.

El fertirriego en frutillas

La fertirrigación es una técnica agrícola que provee la oportunidad de maximizar los rendimientos y reducir la contaminación ambiental, al incrementar la eficiencia de uso de los fertilizantes, minimizar su aplicación y aumentar los beneficios económicos de la inversión en fertilizantes.

     En la fertirrigación, el momento, las cantidades y la concentración de los fertilizantes aplicados son fácilmente controlados.

     La incorporación de fertilizantes en el sistema de riego demanda los siguientes requerimientos básicos:

Equipo
  • En sistemas de riego presurizados, la presión de inyección de la solución del fertilizante debe ser mayor que la presión interna.
  • Un filtro que prevenga el taponamiento de los emisores por partículas sólidas que puedan llegar al emisor.
  • Una válvula que prevenga el retroflujo.
Fertilizantes
  • Solubilidad de los fertilizantes en el agua de riego que incluyan constituyentes químicos capaces de interactuar con los fertilizantes disueltos, provocando efectos indeseados.
  • El grado de acidez de los fertilizantes en la solución debe considerarse en relación con su corrosividad a los componentes del sistema de riego (Kafkafi y Tarchitzky, 2012).

Fertirrigación en arándano

Los arándanos son especies adaptadas a suelos ácidos, en los que la disponibilidad natural de nutrientes es limitada. Tienen un sistema radical superficial, con raíces finas, fibrosas y carentes de pelos absorbentes, lo que reduce la superficie de contacto con el suelo y la capacidad para absorber nutrientes.

     Es un cultivo con bajos requerimientos de fertilizantes, si se compara con otros frutales.

     El arándano es muy sensible a altas concentraciones de sal en el suelo. Son más frecuentes los problemas asociados a excesos de fertilizantes, particularmente al nitrógeno.

     El nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K) son los macronutrientes que necesita el arándano en mayor cantidad; constituyen la base del abonado. El calcio (Ca) es un elemento al que debe prestarse atención por su papel en la calidad (firmeza) y en la conservación o vida poscosecha de la fruta.

     El nitrógeno, determinante en el crecimiento de la planta y en la formación de hojas y brotes nuevos, se absorbe en una gran proporción durante la etapa de crecimiento vegetativo, que ocurre en primavera y comienzo del verano.

     El fósforo tiene una absorción regular durante su ciclo, y la acumulación del potasio es clave a partir de la plena floración y es creciente hasta la cosecha.

     El calcio tiende a acumularse en el fruto hasta la mitad de su periodo de crecimiento.

Fertirrigación en fresa

El manejo nutricional en el cultivo de la fresa requiere atención desde la identificación del elemento deficitario o necesario para la planta, como en la oportunidad de la aplicación que puede estar determinada por la asimilación por la planta o la velocidad de entrega por parte del producto o enmiendas utilizadas.

     En un sistema convencional, los fertilizantes aplicados al cultivo tienen relación directa con el nivel de rendimiento y con las propiedades químicas del suelo. Así, el programa de fertilización de cada temporada debe ser específico en cada predio, ya que no existe una receta estándar para todas las condiciones.

      La falta o exceso de algún nutriente afectará la productividad del cultivo y calidad de la fruta.

     La recomendación de fertilización debe ser acorde con los análisis de suelo. Estos pueden aplicarse cada dos o tres años, mientras que los análisis foliares, todos los años. De esta manera, se entregan los elementos específicos y en las cantidades adecuadas, promoviendo calidad, altos rendimientos y mayor rentabilidad.

El artículo completo está disponible en el número 38, páginas 11 a 14, de su revista Agro Excelencia.

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