En septiembre de 2025, el gobierno de México prohibió 35 ingredientes activos, en su mayoría plaguicidas en desuso, sin efectos relevantes para agricultores o consumidores (Gobierno de México, 2025). Entre ellos figura el DDT, que ya no se usa en el país pese a mantener registro.
La estrategia contempla prohibir cada año un grupo de plaguicidas hasta eliminar cerca de 200 ingredientes activos. En 2026 podrían restringirse plaguicidas de alto peligro, con pocos efectos negativos para la agricultura y beneficios importantes para la biodiversidad.
A partir de 2027 podrían presentarse tensiones con los agricultores por el encarecimiento de la sanidad vegetal, al depender de productos más costosos en un contexto de baja rentabilidad, especialmente en maíz y frijol. Muchos productores ya enfrentan costos que igualan o superan el valor de sus cosechas.

Criterios de prohibición de plaguicidas
No se conoce con certeza la lista completa de ingredientes sujetos a eliminación gradual. Sin embargo, es probable que la estrategia se base en la propuesta de Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM), que desde hace años elabora una lista de plaguicidas a prohibir. No se identifican plaguicidas altamente peligrosos usados en México que queden fuera de esa lista, lo que refuerza esta hipótesis.
De los 210 ingredientes activos señalados por RAPAM (2015) como peligrosos, solo 84 (40 %) cumplen los criterios de la Organización de las Naciones Unidas Para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para considerarse Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP). Esto es relevante porque ambas organizaciones estiman que el 60 % de la lista no presenta el nivel de riesgo que RAPAM afirma.
Esta discrepancia obliga a que las autoridades mexicanas actúen con cautela si esa lista se toma como base para futuras prohibiciones. Coincidimos en que es urgente evitar el uso de plaguicidas con riesgo inaceptable para el ambiente y la salud humana, pero una estrategia mal diseñada podría generar tensiones sociales severas, como ocurrió en Sri Lanka. Por ello, proponemos avanzar mediante etapas inteligentes y progresivas:
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Crear un Consejo Nacional de Expertos
Es necesario crear un Consejo Nacional de Expertos, integrado por representantes de entidades regulatorias, agricultores líderes, científicos, universidades y centros públicos de investigación. Su función será analizar la evidencia disponible y definir directrices para una prohibición eficaz y gradual de plaguicidas nocivos.
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Basar las prohibiciones en ciencia y en criterios internacionales
Las decisiones deberán sustentarse en evidencia científica y en las recomendaciones de organismos como FAO y OMS, considerando prioritariamente los plaguicidas que estas clasifican como Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP).
Posteriormente podrían incluirse otros ingredientes activos que, aun sin ser PAP, representen riesgos importantes. Con frecuencia se confunde “peligro” con “riesgo” (FAO y OMS, 2016). Todas las sustancias son peligrosas a determinadas dosis, tiempos y formas de exposición.
Muchos estudios reportan daños severos a la salud, pero usan concentraciones muy superiores a las recomendadas o condiciones alejadas de las buenas prácticas de campo, lo que genera pánico y aversión generalizada a los agroquímicos. Reconocemos, sin embargo, que existe investigación sólida que demuestra efectos inaceptables de ciertos plaguicidas, cuyo registro debe cancelarse de inmediato.
Un ejemplo es el spinosad, insecticida de origen natural derivado de Saccharopolyspora spinosa. RAPAM lo clasifica como altamente peligroso por su efecto en polinizadores. El Departamento de Extensión de la Universidad de California indica que el riesgo puede mitigarse aplicándolo al atardecer o de noche, es decir, gestionando el riesgo con buenas prácticas. Su prohibición total impediría su uso incluso en cultivos que no florecen, como la cebolla. Un análisis riguroso muestra que varios plaguicidas del Cuadro 1 se encuentran en una situación similar.
Llevada al extremo, esta lógica implicaría incluso prohibir el agua: casos documentados de intoxicación por consumo excesivo —como el de un concurso de radio citado por El Heraldo de México— muestran que hasta el agua puede ser letal en dosis inadecuadas, sin que ello justifique vetar su consumo
Dr. J. Concepción Rodríguez Maciel
Colegio de Postgraduados
Dr. Oscar Arturo Barreto García
Universidad de Guadalajara
M. C. José Luis Rodríguez Pineda
M. C. Víctor Manuel Almaraz Valle
Colegio de Postgraduados
El artículo completo está disponible en el volumen 66 de Agro Excelencia
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