Este artículo propone el manejo organomineral y la aplicación de rizobacterias en la producción de algunas hortalizas. El texto hace énfasis al manejo orgánico y lo resalta con ejemplos prácticos. Además, informa sobre productos biológicos para aumentar la producción y mantener un control de plagas y enfermedades eficaz.
La composta y otros abonos orgánicos aplicados al suelo promueven el control biológico de enfermedades de plantas. Estos abonos introducen agentes de biocontrol al suelo y proporcionan alimento para su establecimiento y actividad.
También mejoran la condición de la raíz y aportan nutrientes a la planta, lo que favorece un crecimiento adecuado del cultivo. Con esto, la planta puede tolerar las enfermedades o escapar de la infección.
La característica de los abonos orgánicos para impedir el desarrollo de enfermedades en las plantas se conoce como supresividad (Artavia et al., 2010).

Promotores del crecimiento
Adicionalmente se habla de las rizobacterias promotoras del crecimiento de las plantas (PGPR, por sus siglas en inglés). Estos son microorganismos que residen en las raíces de las plantas y ayudan en su crecimiento al proporcionarles mayor nutrición mineral, producir hormonas vegetales u otras moléculas que estimulan el crecimiento de las plantas y fortalecer sus defensas contra el estrés biótico y abiótico.
Como ejemplos de las rizobacterias promotoras del crecimiento están Bacillus subtilis, Azospirillum brasilense y Pseudomonas fluorescens.
También protegen a las plantas de enfermedades al reducir la capacidad de supervivencia de microorganismos patógenos (Rosier et al., 2018). Los mecanismos de defensa de las plantas suelen estar respaldados por comunidades microbianas.
¿Cómo se protegen las plantas?
Las plantas exhiben su capacidad de adaptación liberando exudados de raíces en la rizósfera. Lo anterior les permite elegir las comunidades microbianas apropiadas y al mismo tiempo desalentar el crecimiento de comunidades perjudiciales. Este proceso de selección, también conocido como «colonización de nicho», permite a las plantas crear un microbioma saludable (Bai et al., 2015).
La reacción de la planta a estas señales microbianas es la secreción de compuestos químicos conocidos como «exudados de raíz». En estos exudados están presentes compuestos como proteínas, mucílagos, ácidos orgánicos, azúcares, ácidos alifáticos, ácidos grasos, aminoácidos, flavonoides y metabolitos secundarios (Sasse et al., 2018).
Los microorganismos de las raíces de las plantas, que incluyen a las rizobacterias, también generan fitohormonas que controlan la rapidez con la que se desarrollan las plantas (Kalimuthu et al., 2019).
Sus diversos mecanismos de acción se han dividido en dos categorías: mecanismos directos, que incluyen la fijación de nitrógeno, solubilización de fosfato, producción de sideróforos y producción de fitohormonas; y mecanismos indirectos, que incluyen parasitismo, resistencia sistémica inducida, antibiosis, competencia inducida por nutrientes y producción de una variedad de metabolitos (Upadhyay et al., 2016).
Dr. José Cinco Patrón Ibarra
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
El artículo completo está disponible en el volumen 62 de Agro Excelencia
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