Reportan en Francia la presencia del virus del fruto rugoso del tomate

Reportan en Francia la presencia del virus del fruto rugoso del tomate

  • Se detectaron casos en dos granjas en Finistère, al noroeste del país
  • Consideran que la infección llegó desde los Países Bajos
  • Francia es el quinto productor mundial de esta hortaliza

El virus rugoso del tomate (ToBRFV, por sus siglas en inglés) acaba de aparecer en el noroeste de Francia, quinto productor mundial de esta hortaliza. El virus obliga a destruir las plantas contaminadas y tomar muchas medidas sanitarias para evitar su dispersión.

     El ToBRFV fue detectado en dos granjas en Finistère, en el noroeste de Francia. De momento se desconoce el origen del virus rugoso del tomate. Según las primeras hipótesis, podría provenir de plantas silvestres o de una mutación de otro virus. Y por primera vez, un virus afecta a las variedades híbridas de tomates que han dominado la producción francesa desde los años 70 del siglo XX.

Un virus con presencia en varios puntos del mundo

Este virus apareció el 2014 en Israel, y en Jordania al año siguiente. Más adelante, reapareció en 2018 en Alemania, Estados Unidos y México, donde se reportó afectando también los cultivos de chiles y pimientos. Luego, la enfermedad extendió su presencia a Turquía, Italia, Reino Unido, España y, ahora, Francia.

     Pese a que la Unión Europea instauró el 2019 la obligación de un pasaporte fitosanitario que garantiza que las semillas o las plantas importadas no son portadoras del virus, este ha llegado a Francia, probablemente a través de los Países Bajos, gran exportador de productos agrícolas en Europa.

Aconsejan incinerar cultivos y ropa que haya estado en contacto con el ToBRFV

A los productores de tomates afectados por el virus no les queda otra solución que la destrucción de sus plantas, pues no existen soluciones químicas ni genéticas. El virus puede sobrevivir durante varios años y se transmite con un simple contacto con una planta, una semilla o un fruto, y también con el contacto de las manos, la ropa, las herramientas agrícolas, los insectos y el agua de riego.

     La única solución, de momento, ante la aparición del ToBRFV en un campo de tomates o un invernadero, es la destrucción total del cultivo y su quema. En Francia recomiendan que los trabajadores del campo incluso incineren su propia ropa de trabajo que haya podido estar en contacto con el virus.

     Alemania ha conseguido erradicar la propagación del virus. En Francia, quinto productor mundial de tomates (cerca de 700 000 toneladas en 2018), las autoridades preparan un plan de vigilancia e instrucciones técnicas para los productores del sector.

Fuente: Radio Francia Internacional

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