• Jue. Dic 2nd, 2021

Armando Guerrero: la receta del éxito agronómico está en tu gente, pasión e innovación

  • Para el ingeniero agrónomo uno de los aspectos del éxito fue saber formar equipos de trabajo

  • El manejo biorracional, una de sus mejores herramientas

Armando Guerrero Granillo es un experimentado agrónomo. Su vida profesional se ha visto marcada por su gran calidad humana y un prominente sentido del deber.

     El gerente de producción de Agrobo es originario de Ciudad Obregón, Sonora, México. Se formó como ingeniero agrónomo en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus Obregón, con especialidad en Fitotecnia, de donde egresó con mención honorífica en el año de 1978. Fue gracias a su padre, Armando Guerrero Robles, que lo logró, pues con la coadyuvancia de don Javier Robinson Bours Almada —empresario sonorense—, obtuvo una beca para estudiar.

Una gratitud que abre caminos

Una vez que egresó de la carrera, Armando Guerrero narra que lo primero que hizo fue agradecerle a Javier Bours Almada, reunión que lo encaminó directamente hacia su primera experiencia como un profesional del campo. “Don Javier en ese momento me dijo que fuera a ver a su hermano,  don Juan R. Bours Almada, porque él era el responsable del área agrícola de los negocios de la familia en ese momento. De ahí en adelante todas mis relaciones profesionales y de trabajo las vería con él. Esto fue en 1978”.

El manejo biorracional, uno de sus ases

Campo Agrobo está rodeado por el mar, lo que provoca alta humedad y, por consiguiente, problemas importantes. Uno de ellos era en el suelo: los nematodos. “Perdíamos productividad, también nos golpeaba Fusarium. En cuanto a las enfermedades foliares, teníamos Alternaria, Stemphylium, bacterias, tizón tardío, etcétera”.

     “El manejo que empleamos es biorracional. No usamos ningún gramo de fumigantes, porque siempre he creído en la naturaleza. Con tanta aplicación de agroquímicos hemos propiciado un desequilibrio en el suelo. Nosotros intentamos remediar eso con la aplicación de materia orgánica al suelo, así como microorganismos, y eso funciona: ahí están los cultivos, preciosos, sin hacerles nada más que darles lo que ya está ahí”.

El artículo completo está disponible en el número 28, páginas 14 a 18, de su revista Agro Excelencia.

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