• Mar. Sep 21st, 2021

Impacto de los nematodos fitoparásitos en los cultivos hortícolas

M.C. José Armando Carrillo Fasio
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo

  • Las pérdidas en tomate se estiman del 23 al 36%
  • Los nematicidas químicos presentan riesgos medioambientales: su uso debe ser limitado

Los nematodos se caracterizan por ocasionar enfermedades que se manifiestan en áreas o manchones irregulares de crecimiento pobre. Cuando se observan los síntomas más de cerca —en la parte aérea de la planta— se aprecia atrofia vegetal, pérdida de vigor, clorosis foliar, marchitamiento, caída prematura de las hojas y envejecimiento.

En las raíces, los nematodos pueden producir síntomas específicos como las agallas causadas por Meloidogyne spp. u otros más inespecíficos: lesiones necróticas y pobre crecimiento radical.

El momento en que los síntomas se hacen visibles, depende de la población inicial del o los nematodos antes de la siembra o trasplante, la susceptibilidad del cultivo y las condiciones ambientales. Por ejemplo, cuando la población inicial es muy alta, las plántulas pueden fallar en su desarrollo, mientras que cuando son bajas, la expresión de los síntomas puede retrasarse hasta el final del ciclo de cultivo.

¿Qué importancia tienen los nematodos en los cultivos hortícolas?

En los últimos ciclos hortícolas, los efectos perjudiciales de los nematodos fitoparásitos sobre los cultivos han sido subestimados frecuentemente por los productores y técnicos agrícolas: los síntomas inespecíficos que producen, suelen confundirse con desórdenes nutricionales, estrés hídrico, problemas de fertilidad del suelo, así como con otras infecciones causadas por hongos y bacterias.

En la actualidad, diversas fuentes han estimado que los nematodos reducen entre 10% y 25% la producción agrícola mundial, lo que representa aproximadamente 135 000 millones de euros anuales (Hassan et ál., 2013).

Los principales nematodos que afectan a los cultivos hortícolas en México son: Meloidogyne spp., Naccobbus aberranns, Rotylenchulus reniformis, Globodera rostochiensis, entre otros. Solo en el cultivo de tomate se han estimado pérdidas en torno al 23% en cultivos al aire libre y de 36% en cultivos protegidos (Verdejo Lucas et ál., 1994; Carrillo y Martínez, 2016).

El artículo completo está disponible en el número 10, páginas 4 y 5, de su revista Agroexcelencia.

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