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Bacterias marinas: una opción contra Fusarium en tomate

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  • Descubren bacteria capaz de inhibir Fusarium oxysporum en el cultivo de tomate

  • El microorganismos benéfico fue encontrado en un arrecife de coral en el Caribe colombiano

Una bacteria proveniente de los arrecifes de coral podría ser la solución para una de las principales enfermedades del tomate: el marchitamiento vascular. Esta enfermedad es provocada por Fusarium oxysporum.

     Un grupo de investigadores de Bioprocesos y Bioprospección del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia, junto a una empresa agroindustrial, busca alternativas biológicas a partir de los recursos marinos.

     Los científicos recolectaron microorganismos en los arrecifes de coral de Santa Catalina y Providencia, en el Caribe colombiano. El propósito era estudiarlos para generar algún producto de base biotecnológica, en lo que se conoce como biotecnología azul.

Buscan generar biotecnología contra Fusarium

Diana Vinchira, líder del equipo, investigó el cepario (colección de microorganismos) obtenido para encontrar un biocontrolador contra el hongo Fusarium oxysporum f. sp. lycopersici, un patógeno conocido por causar marchitez vascular en los cultivos de tomate y que afecta la calidad del producto.

     Con esta enfermedad, el interior de los tallos, en tejidos como el xilema (tejido vegetal que transporta el agua a través de la planta), toma un color marrón, las hojas se vuelven amarillas, la planta se marchita e incluso el suelo puede quedar inutilizable por años.

      El grupo de investigación tomó la colección de microorganismos provenientes de los arrecifes e hizo pruebas en laboratorio para buscar aquellas que impidieran que Fusarium creciera, lo que se conoce como actividad antifúngica.

El primer paso: seleccionar la cepa

El primer paso del proyecto fue buscar si las bacterias se adaptarían a las condiciones del suelo, si de alguna forma serían nocivas para las plantas y su potencial para desarrollar un producto.

     El papel de la investigadora fue hallar entre más de 200 microorganismos de la colección las cepas con las mejores características. De esta labor, destacó la bacteria Paenibacillus sp.

     «Con ese microorganismo se buscó pasar del nivel de laboratorio a una planta piloto, para generar un prototipo», explicó la investigadora.

Camino a la experimentación

Los científicos notaron que la bacteria Paenibacillus sp. producía por sí misma unos metabolitos aún sin especificar (subproductos del metabolismo en un organismo) que inhiben el crecimiento de Fusarium.

     «Cuando la bacteria se encuentra en un mismo espacio con otro microorganismo compite por él o por alimento, para generar un ambiente en donde pueda crecer mejor; ahí inducen la producción de diversos compuestos para lograr adaptarse mejor a ese ambiente y tener mayor probabilidad de sobrevivir», explicó la microbióloga.

     Los investigadores realizarán pruebas bajo condiciones de campo para poner a prueba dicho hallazgo. El siguiente paso será desarrollar en conjunto con el ramo agroindustrial un producto efectivo contra Fusarium en tomate.

Fuente: Agencia UNAL

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