El cloruro de potasio (KCl) es una de las fuentes de potasio (K) en maíz. Sin embargo, este material puede llegar a ser costoso, al depender de importaciones de países productores, como Estados Unidos de América o Rusia.
Como opción, investigadores de la Universidad Federal de Lavras, Brasil, proponen un fertilizante a base de biocarbón enriquecido con potasio.

¿Qué componentes tienen los biocarbones?
En el estudio evaluaron biocarbones obtenidos a partir de tres residuos orgánicos comunes: cáscara de plátano, cascarilla de café y estiércol de pollo. Estos materiales fueron empleados como fuente de potasio para el cultivo de maíz en suelos de diferente textura: uno arcilloso y otro arenoso.
Los resultados mostraron incrementos en la concentración de potasio con biocarbones de cáscara de plátano y cascarilla de café, aunque frenaron su liberación en algunos casos.
Los compuestos coprocesados con cloruro de potasio tuvieron mayor contenido de cenizas y potasio, y exhibieron una liberación más eficiente que los biocarbones puros, aunque más lenta que el cloruro de potasio convencional.
Una formulación destacó sobre el resto: el biocarbón de cáscara de plátano, coprocesado con cloruro de potasio elaborado a 650 °C. Este material redujo 82 % el uso de cloruro de potasio sin comprometer el crecimiento del maíz ni su eficiencia en la absorción del nutriente, y liberó el potasio 36 % más lento, lo que favorece su empleo como fertilizante de liberación controlada.
Efecto en los tipos de suelo
En suelos arcillosos, los fertilizantes a base de biocarbón igualaron al cloruro de potasio en su capacidad de promover un crecimiento vigoroso del maíz, aumentando la biomasa 5.3 veces y la absorción de potasio 9 veces respecto a las plantas no fertilizadas.
En suelos arenosos, si bien los biocarbones mejoraron la biomasa en comparación con el testigo, algunos tipos fueron menos eficaces que el cloruro de potasio para lograr un crecimiento óptimo.
Los investigadores advirtieron que los suelos con textura más arenosa tienden a mostrar una mayor concentración de potasio en solución, pero menor capacidad de retención, lo que podría derivar en lixiviación del nutriente y desequilibrios en la absorción por el maíz.
Fuente: Soil systems
[R-slider id=»13″]