La producción de fresas en México ha crecido de forma constante, pero en algunas zonas se enfrenta a la escasez de agua. Este cultivo, sensible al estrés hídrico, ve afectada su productividad y su calidad.
Un estudio de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, en Saltillo, Coahuila, México, evaluó el efecto de tres bioestimulantes: ácido salicílico, ácido glutámico y cisteína. Estos fueron aplicados en plantas de fresa bajo tres condiciones de riego: sin estrés hídrico, con estrés hídrico moderado (cada 15 días) y con estrés severo (cada 30 días).

Mayor peso y diámetro
Los resultados mostraron que el peso y el diámetro del fruto se beneficiaron notablemente con la aplicación de los bioestimulantes.
En condiciones de riego regular, el ácido glutámico incrementó el peso del fruto en 65 % al superar a la cisteína en 60 % y al ácido salicílico en 10 %, mientras que en plantas con estrés moderado a 15 días, el ácido salicílico resultó ser más efectivo al aumentar el peso en un 5 % en comparación con el testigo.
Por otro lado, en las plantas con estrés severo a 30 días, la cisteína logró un incremento de 35 % en el peso de los frutos al compararse con el régimen de riego regular, demostrando su capacidad antiestresante para conservar el rendimiento incluso en condiciones hídricas limitadas.
El ácido salicílico resultó efectivo para mejorar la calidad nutricional del fruto bajo el régimen de riego cada 15 días. Lo anterior, porque los antioxidantes incrementaron 67 % y la vitamina C, en 32 %, comparados con el testigo.
Mejor retención de agua
La retención de agua, esencial para mantener el peso de la fruta, se logró gracias a los mecanismos activados por la cisteína, como la producción de ácido abscísico, que regula el cierre de estomas (poros) y evita la pérdida de agua por transpiración.
Cada bioestimulante tuvo efectos según el régimen de riego. El ácido salicílico fue ideal para condiciones de riego con estrés moderado, mientras que la cisteína resultó útil para estrés severo. Por su parte, el ácido glutámico mostró mejores resultados en condiciones de riego regular.
Al combinar aplicaciones de bioestimulantes con un manejo eficiente del agua, es posible mejorar la producción hasta en 50 % y la calidad en 60 %, lo que representa una solución para enfrentar el estrés hídrico en el cultivo de fresa.
Fuente: Terra latinoamericana

