El cambio climático ha agravado la intensidad y frecuencia de las sequías, afectando cultivos como el maíz (Zea mays), base alimentaria de personas y ganado.
En respuesta a esto, un grupo de científicos de la Universidad de Talca, Chile, exploró la aplicación de endófitos antárticos para mejorar la tolerancia del maíz a la escasez de agua en condiciones reales de campo.

Los investigadores trabajaron con dos especies de hongos endófitos —Penicillium chrysogenum y P. brevicompactum— inoculadas en plantas de maíz cultivadas en campo. Emplearon dos regímenes de riego: óptimo (100 % de la capacidad de campo) y deficiente (59 % de la capacidad de campo).
En condiciones de escasez de agua, la humedad del suelo descendió a 59 % de su capacidad de campo.
La capacidad de campo es la cantidad de agua que un suelo retiene luego de que el exceso de agua ha sido drenado por gravedad, pero antes de que el suelo comience a secarse por completo.
Las plantas tratadas con endófitos presentaron una eficiencia fotoquímica y contenido de clorofila hasta dos veces mayores que las plantas sin inocular, bajo condiciones de escasez de agua. Esto significa que la planta tiene mayor energía disponible para desarrollar su potencial productivo, incluso en escenarios de sequía.
Mejoras en rendimiento
El análisis reveló mayor concentración de clorofila y carotenoides, y una disminución cercana a 80 % de daño celular. Además, las plantas inoculadas acumularon menos prolina, signo de un mejor estado hídrico.
Bajo riego óptimo, los compuestos fenólicos, flavonoides y antocianinas también se incrementaron, lo que aumentó las cualidades antioxidantes del cultivo.
Las plantas tratadas con P. chrysogenum y P. brevicompactum produjeron mazorcas más grandes, con un peso de hasta 350 gramos y una longitud cercana a 20 centímetros.
Los especialistas concluyeron que los hongos endófitos analizados son una opción para enfrentar la escasez de agua en la agricultura.
Fuente: Plants
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