Los inoculantes bacterianos incrementan la calidad y el rendimiento del cultivo de tomate, especialmente en sistemas de producción bajo agricultura protegida.
Un estudio de la Universidad de Caldas, Colombia, evaluó la aplicación de Gluconacetobacter diazotrophicus en la producción de tomate, destacando su potencial para reducir el empleo de fertilizantes químicos.

Investigan efectos de Glucunacetobacter diazotrophicus
Los especialistas revisaron los efectos de los aislados de G. diazotrophicus GIBI025 y GIBI029, junto con un inoculante comercial que contenía las bacterias Azotobacter chrococcum y Azospirillium sp., aplicados a una concentración de 1 × 108 UFC/mL, sin la adición de nitrógeno.
Además, se compararon estos tratamientos con un sistema de fertilización convencional, donde se añadieron fertilizantes nitrogenados (fosfato monoamónico y urea) ajustados al 100 % de los requerimientos del cultivo.
El experimento se realizó en un sistema de producción bajo macrotúneles. Cada unidad experimental constaba de 20 plantas y se midieron los rendimientos en términos de producción (kg/ha) y los resultados económicos.
Mejoran costo-beneficio en tomate
Los aislados de G. diazotrophicus mejoraron la viabilidad económica del cultivo de tomate. El rendimiento alcanzó un máximo de 95 501 kg/ha sin necesidad de fertilizantes nitrogenados, lo que es un logro notable en términos de eficiencia productiva.
En cuanto a la rentabilidad, los resultados fueron igualmente positivos. Las relaciones beneficio-costo alcanzaron hasta 1.57, y las ganancias netas por hectárea llegaron a 16 707 dólares estadounidenses.
Los aislados de G. diazotrophicus, en particular el GIBI029 incrementan la sostenibilidad del cultivo sin sacrificar los rendimientos ni los ingresos económicos. Gluconacetobacter diazotrophicus promueve una mayor eficiencia en el uso de recursos y contribuye a prácticas agrícolas más integradas, competitivas y respetuosas con el medioambiente.
Fuente: Horticulturae

