• Mié. Ago 4th, 2021

Las enmiendas, una opción para mejorar el suelo y controlar nematodos

José Ramón Contreras Angulo
Maestro en ciencias
AMVAC

  • Nim, cempasúchil y canola, enmiendas vegetales con efecto nematicida

  • La quitina controla nematodos al liberar amoniaco y al afectar cutícula de la plaga

Los nematodos fitopatógenos tienen la capacidad de atacar gran variedad de plantas. Las pérdidas superan los 350 000 millones de dólares en el mundo.

       Su capacidad de movilizarse, enquistarse y generar estructuras de protección hace de su control un gran reto para los fabricantes de agroinsumos.

      Existen en el mercado alternativas para su control. Desde los fumigantes de suelo, microorganismos y extractos vegetales, hasta compuestos químicos especializados. Autores especializados coinciden en que para controlar eficientemente a los nematodos fitopatógenos se requiere un manejo integral que incluya herramientas de control químico, biológico y labores culturales adecuadas.

     El objetivo del presente artículo es centrarse en opciones de manejo paralelas a los productos comerciales como son las enmiendas aplicadas al suelo. Diferenciaremos entre aquellas enmiendas obtenidas de fuentes vegetales y las originadas por la ganadería, acuacultura y servicios.

¿Qué son las enmiendas?

Las enmiendas buscan mejorar las condiciones fisicoquímicas del suelo; se han utilizado en la agricultura como fuente de materia orgánica. Aunque hemos de resaltar aquellas que pueden contribuir al manejo de nematodos fitopatógenos.

El uso del nim

Uno de los residuos vegetales con actividad nematicida es el proveniente del árbol del nim (Azadirachta indica). De las semillas de esta planta se extrae un aceite aprovechado como insecticida, mientras que el residuo de semilla se emplea como enmienda vegetal en los suelos.

     Algunos de los compuestos del nim (azadiractina, salanina y nimbina) pueden purificarse y aplicarse al suelo, aumentando la dosis y la eficacia del control. No obstante, el costo puede incrementarse considerablemente al trabajar con extractos purificados (Akhtar y Malik, 2000).

Cempasúchil y canola

Otros ejemplos de enmiendas vegetales con efecto nematicida comprobado son el cempasúchil (Tagetes sp.) y la canola (Brassica napus).

     El cempasúchil tiene la capacidad de producir derivados del ácido clorogénico durante su descomposición, un compuesto con gran efecto nematicida.

     La canola también produce compuestos nematicidas durante su cultivo y posteriormente durante su descomposición al aplicarse como enmienda vegetal (Park et al., 2019).

      El cempasúchil y la canola, comparados con el nim, tienen la ventaja que pueden usarse como cultivos de rotación en los suelos donde hay poblaciones altas de nematodos fitopatógenos y luego incorporarlos como abonos verdes. De esta forma, se maximiza el efecto nematicida con un cultivo de rotación y es posible reducir costos al aplicar la enmienda vegetal como abono verde en el mismo campo de cultivo.

El artículo completo está disponible en el número 34, páginas 7 a 9, de su revista Agro Excelencia

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