Un estudio demostró que la utilización de inoculantes fúngicos, como Trichoderma asperellum y el hongo micorrícico arbuscular Glomus cubense, mejoran la calidad de las plántulas de tomate (Solanum lycopersicum L.).
Los investigadores de la Universidad de Padova, Italia, además analizaron la inclusión de suelo forestal como sustrato, lo que favoreció el crecimiento de las plántulas.

Mayor calidad en tomate
El tratamiento permitió un aumento de 170 % en la altura de las plantas, 163 % en el peso seco y 65 % en el índice de calidad de Dickson, un método utilizado para evaluar la calidad de las plántulas. Se basa en una combinación de variables morfológicas como la altura, el diámetro del cuello de la raíz y la relación entre la parte aérea y la raíz.
Por su parte, el suelo forestal incrementó la altura de las plántulas en 57 %, el peso seco en 101 % y el índice de calidad de Dickson en 90 %.
El estudio mostró Trichoderma asperellum aumentó el número de hojas en 7 %, mientras que Glomus cubense contribuyó a incrementar el diámetro del tallo en 4 % y la longitud de la raíz en 20 %.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de la selección del sustrato para optimizar el desarrollo del tomate.
Además, se registraron efectos favorables de Trichoderma en la altura de las plántulas, el diámetro del tallo y el peso fresco de la parte aérea y las raíces.
Fuente: Agronomy

