• Dom. Mar 7th, 2021

Los bacteriófagos, una alternativa para evitar alimentos contaminados

Nohelia Castro del Campo
Juan Ramón Ibarra Rodríguez
Doctores en Ciencias. Laboratorio Nacional para la Investigación en
Inocuidad Alimentaria del Centro de Investigación en Alimentación y
Desarrollo, A.C. Unidad Culiacán.

  • Indispensable, estudios para validar su inocuidad al consumidor

En Estados Unidos de América (EUA) se estima que una de cada seis personas es afectada por enfermedades transmitidas por alimentos. Anualmente, 128 000 son hospitalizados y 3000 mueren (CDC, 2011).

⠀⠀⠀⠀La industria alimentaria desarrolla estrategias para evitar que los alimentos se contaminen durante su producción. Sin embargo, se siguen presentando brotes por el consumo de alimentos contaminados con bacterias patógenas, como ocurre en el país más desarrollado del mundo.

⠀⠀⠀⠀Además de una ejecución deficiente o nula de prácticas higiénicas para garantizar la inocuidad en la producción de alimentos, existen bacterias que han adquirido resistencia a diversas clases de antibióticos.

Una opción: los bacteriófagos

Una estrategia que en años recientes ha despertado el interés de la comunidad científica es el estudio de bacteriófagos (virus con la cualidad de infectar bacterias específicamente) por su capacidad de destruir (lisar) a bacterias patogénicas. Esta estrategia presenta un panorama prometedor, pero existen retos que estos entes virales deben resolver para utilizarse en el biocontrol de bacterias patógenas de alimentos.

⠀⠀⠀⠀Los métodos para inactivar bacterias patógenas en los alimentos no son infalibles. El continuo aumento de enfermedades transmitidas por alimentos contaminados por Salmonella, Campylobacter, Escherichia coli y Listeria afectan la salud de quienes los consumen, e incrementan los costos de los sistemas de salud. Muchos de estos microorganismos pueden utilizar a los alimentos como vehículo para alcanzar a sus hospederos, entre los que se incluye el ser humano.

⠀⠀⠀⠀Los bacteriófagos (fagos) presentan ventajas, comparados con otros tratamientos biológicos; por ejemplo, especificidad por la bacteria blanco; son seguros en aplicaciones clínicas, entre otras.

El artículo completo está disponible en el número 7, páginas 18-20, de su revista Agro Excelencia.

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