El Pacífico central está enviando señales claras de que un evento de El Niño se está intensificando con rapidez y podría convertirse en un “Súper Niño” hacia mediados del verano.
Los registros recientes muestran que la temperatura del agua ya alcanzó el umbral clave de 0.5 grados Celsius, punto que marca oficialmente el desarrollo del fenómeno, señala la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Para México, este cambio no es solo un dato climático: el sector agropecuario representa cerca de 3.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y reportes de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
De confirmarse la fortaleza del fenómeno, los efectos se sentirán de manera contrastante entre el norte y el sur del país, con implicaciones directas en cultivos como maíz, frijol, sorgo, café, caña de azúcar, cítricos y aguacate.

¿Qué significa un “Súper Niño”?
El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que describe variaciones periódicas en la temperatura del Pacífico ecuatorial. Cuando las aguas se calientan por encima de lo normal, se modifica la circulación atmosférica y cambian los patrones de viento a gran escala.
En esta ocasión, los modelos de predicción de la NOAA y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) apuntan a que el evento podría superar los 2 grados Celsius, categoría que lo ubicaría como uno de los más intensos registrados. Ese es el nivel que los meteorólogos llaman “Súper Niño”.
Los modelos de predicción indican que este evento podría superar los dos grados Celsius, similar a los “Súper Niño” de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, los tres más intensos desde 1950 según registros de la NOAA.
Posibles daños en el campo
En el noroeste del país (Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur), se esperan lluvias por encima del promedio, incluso con riesgo de inundaciones.
El principal riesgo es que el exceso de humedad puede provocar enfermedades como roya y pudrición de raíces en cultivos como maíz y hortalizas. Sin embargo, el posible aumento en las lluvias también podría traer una buena recarga de presas para el riego de ciclos agrícolas siguientes.
En el noreste (Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas), se esperan lluvias cercanas a lo normal o ligeramente superiores. El riesgo es moderado; la sequía histórica que ha afectado a la región podría aliviarse parcialmente, de acuerdo con pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
En el centro y el Bajío (Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y el Estado de México), se esperan temperaturas más cálidas con posibles heladas tardías en invierno. El estrés térmico puede afectar la floración del aguacate y reducir rendimientos, mientras que las heladas imprevistas dañan los cultivos de temporal.
En el sur-sureste (Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Veracruz), se espera un déficit de lluvias durante la temporada de junio a octubre, lo que podría traducirse en sequía de moderada a severa.
Para esta región particular el riesgo es alto, ya que la falta de lluvias afecta directamente al café de altura, cacao, caña de azúcar y maíz de temporal, cultivos que dependen en gran medida del régimen de lluvias estivales, según reportes de la SADER y estudios del Colegio de Postgraduados.
Menos huracanes en el Atlántico
Uno de los efectos más relevantes de El Niño, documentado por la NOAA y el SMN, es que fortalece los vientos en niveles altos sobre el Atlántico, lo que dificulta la formación de huracanes.
Para México, esto significa menos huracanes en el Golfo de México, lo que reduce el riesgo para Veracruz, Tamaulipas y Tabasco. Sin embargo, también puede haber un posible aumento de ciclones en el Pacífico oriental, con riesgo para las costas de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Jalisco, Colima, Nayarit y Sinaloa.
El campo mexicano deberá prepararse, pues aunque el Golfo esté más tranquilo, los huracanes que se formen en el Pacífico pueden tocar tierra con fuerza en el occidente y sur, afectando cultivos tropicales como plátano, café y mango.
Preparación
Ante este panorama, el Servicio Meteorológico Nacional y la Conagua recomiendan a productores y gobiernos estatales actualizar sus planes de contingencia hídrica.
En el noroeste, reforzar drenajes y sistemas de desalojo de agua, y monitorear presencia de enfermedades fungosas. En el sur-sureste, implementar sistemas de riego de respaldo y considerar cultivos tolerantes a sequía.
Para este ciclo, la Sader ha informado que trabaja en mapas de vulnerabilidad por región, aunque hasta la fecha de esta nota no se han publicado cifras oficiales de pérdidas esperadas.
Fuentes: Gaceta UNAM, NOAA, Conagua
