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Pronostican “Súper Niño”: menos lluvias e inundaciones

Los indicios climáticos apuntan a la posible formación de El Niño entre junio y agosto de 2026. Este fenómeno se espera que llegue con una intensidad muy alta y afectar a la producción agrícola.

Según monitoreos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y la Oficina de Meteorología de Australia, La Niña, fenómeno que favorece las lluvias, transitará hacia condiciones neutrales (cuando el clima no se ve afectado por La Niña ni por El Niño) durante la primavera y parte del verano, para dar paso a El Niño hacia finales del verano.

El Niño
Vista satelital del Pacífico ecuatorial.

¿Qué significa para el agro?

En  México, los efectos de El Niño serán contrastantes y severos para el sector agrícola. Históricamente, durante estos eventos, el norte y el centro del país sufren una marcada disminución de lluvias, lo que provoca sequías intensas que han llegado a reducir hasta tres millones de toneladas la producción de maíz y frijol, como ocurrió en el «Súper El Niño» de 1997-1998.

Esto genera preocupación en regiones productoras como Sinaloa, ya que a fecha de cierre de la presente edición las presas del estado se encuentran en casi 19 % de su capacidad, según información de la Comisión Nacional del Agua, a través de la Comisión para la Investigación y Defensa de las Hortalizas.

Las temperaturas en al centro y norte del país podrían elevarse entre 4 y 6 grados centígrados, aumentando el estrés hídrico de los cultivos y el riesgo de incendios forestales. En contraste, el sur-sureste, incluyendo Chiapas y Tabasco, enfrentaría lluvias torrenciales por encima de lo normal, con alto potencial de inundaciones, deslizamientos y saturación de suelos que dificultarían las cosechas.

Esperan mayor precisión en junio

Para el ciclo 2026, a partir de julio, se recomienda a los productores mexicanos monitorear los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), preparar sistemas de riego eficiente en el norte, y desazolvar canales y drenes en el sur, así como ajustar fechas de siembra con variedades más resistentes a extremos hídricos.

Actualmente, aguas cálidas se extienden bajo la superficie del Pacífico, y aunque la circulación atmosférica aún refleja influencia de La Niña, modelos computacionales proyectan un posible Súper El Niño hacia finales del verano, señala la NOAA.

Esto elevaría aún más el calor récord y podría reducir la actividad de huracanes en el Atlántico.

No obstante, los especialistas advierten que los pronósticos de primavera son menos confiables. La incertidumbre será alta hasta junio, momento en que las proyecciones ganan precisión.

Fuentes: NOAA, SMN, CIDH