Los principales insectos vectores de virus en cucurbitáceas y hortalizas son la mosca blanca, los pulgones, las chicharritas y los trips; también los coleópteros y otros organismos como los ácaros y nematodos pueden ser vectores de virus.
Los virus transmitidos por estos vectores son el virus del mosaico del pepino (CMV por sus siglas en inglés), el virus del mosaico de la sandía (WMV-2), el virus del mosaico de la calabaza (SqMV), el virus del mosaico amarillo del calabacín (ZYMV), el virus del amarillamiento y enanismo de las cucurbitáceas (CYSDV), el virus de la mancha anular del tabaco (TRSV), entre otros (Brown et al., 2007).
Las estrategias para reducir los daños de estos microorganismos deben estar basadas en el conocimiento de las interacciones entre los insectos vectores y los virus que propagan, las variedades que se establecen, así como el ambiente donde se desarrollan estos cultivos.

Filosofía del MIP
El manejo integrado de plagas (MIP) sigue siendo el medio para reducir los daños en los cultivos ocasionados por organismos plaga, como los antes mencionados. Sin embargo, se debe entender y aplicar los principios basados en esta estrategia
En la producción agrícola, la visión holística debe tomarse en cuenta analizando los subsistemas que integran el sistema total, el entorno interno o externo (instituciones, organizaciones) y las interacciones e implicaciones que la toma de decisiones en cada nivel produce (Dara, S.K., 2019).
El MIP es una guía para la toma de decisiones, ya que sus principios deben adaptarse a las características de cada cultivo, plaga y entorno.
El objetivo del MIP es reducir las poblaciones de plagas y enfermedades a niveles que no causen un daño económico, ambiental o social. Tiende a que exista una autorregulación de plagas y enfermedades, tomando en cuenta los organismos benéficos presentes en el sistema y considerando las consecuencias económicas, ambientales y sociales que ello implica.
Para lo anterior, es necesario un muestreo de acuerdo con la plaga o enfermedad existente, y, después de analizar esta información, decidir la mejor táctica de control. Algunos de estos aspectos se describen en este artículo para los principales vectores de virus en cucurbitáceas y hortalizas.
Insectos vectores de virus
Se han documentado más de 4000 especies de pulgón, de las cuales aproximadamente 300 se han reportado como transmisoras de virus. La mayoría son específicos de la planta que atacan, aunque existen varias especies de pulgones que afectan a diferentes cultivos.
En México, se han registrado 205 especies de pulgón; 50 de ellos son de importancia agrícola. En Sonora se tienen registradas 42 especies, y 31 están en el valle del Yaqui.
Los pulgones son insectos pequeños de aproximadamente 2 mm de longitud, que varían de 1 a 10 mm. Su biología es compleja, existiendo una partenogénesis cíclica que genera prácticamente solo hembras. Existe un gran polimorfismo, alternancia de generaciones y alternancia de hospederas, por lo tanto la identificación de estos insectos debe realizarse por especialistas.
Entre los factores que regulan el crecimiento poblacional de los insectos se encuentran principalmente las condiciones ambientales que prevalecen en el sistema de producción. Los pulgones tienen una gran variedad de enemigos naturales, entre los que destacan los parasitoides, depredadores y enfermedades producidas por hongos.
Dr. José Luis Martínez Carrillo
Instituto Tecnológico de Sonora
El artículo completo está disponible en el volumen 68 de Agro Excelencia
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