Investigadores de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro demostraron que las características del suelo influyen directamente en la calidad nutracéutica del melón.
Las cualidades nutracéuticas son las propiedades de un alimento que, además de aportar nutrientes básicos, proporcionan beneficios para la salud o ayudan a prevenir enfermedades.

Miden variables del suelo
Los especialistas analizaron cuatro huertos de melón en Matamoros, Coahuila, México, una región con clima árido y suelos salinos. Evaluaron propiedades como pH, conductividad eléctrica, materia orgánica, fósforo y potasio. También midieron compuestos bioactivos en los frutos, incluyendo fenoles, flavonoides y capacidad antioxidante.
Los resultados mostraron que el tamaño y peso de los melones fueron similares en todos los sitios. Sin embargo, la calidad funcional varió significativamente. El predio “La Roca” presentó los niveles más altos de compuestos benéficos para la salud. Sus frutos alcanzaron 61.76 mg de fenoles y 51.76 mg de flavonoides por cada 100 gramos de pulpa fresca. También mostraron la mayor capacidad antioxidante.
Por su parte, el sitio “Ardillas” destacó por su dulzor. Los melones de esta parcela alcanzaron 13.50 grados Brix, un valor considerado óptimo para consumo fresco. Esto se relacionó con un contenido moderado de materia orgánica y fósforo en el suelo.
Encuentran relación positiva
Los análisis revelaron que la materia orgánica del suelo mostró una fuerte correlación positiva con la capacidad antioxidante de los frutos. El potasio se relacionó directamente con el contenido de azúcares y el dulzor. En contraste, el exceso de fósforo afectó negativamente la acumulación de flavonoides y antioxidantes.
Los suelos evaluados presentaron condiciones de alcalinidad y salinidad moderada a fuerte. La conductividad eléctrica varió entre 6.94 y 13.12 decisiemens (dS) por metro, lo que limita la absorción de agua y nutrientes. A pesar de ello, el manejo adecuado de la fertilidad permitió obtener frutos de buena calidad.
Los autores sugieren reducir la salinidad mediante lavados periódicos, aumentar la materia orgánica con compostas y aplicar fertilizantes potásicos y fosfatados de manera balanceada. Estas acciones permitirían potenciar los compuestos benéficos sin afectar el rendimiento.
El estudio concluye que las propiedades edáficas o del suelo no modifican el tamaño del fruto, pero sí determinan la calidad nutracéutica del melón.
Fuente: Terra Latinoamericana
